Por Alejandro Margulis*
En los últimos dos decenios se produjeron importantes
adquisiciones de tierras argentinas por parte de extranjeros. La recién
sancionada Ley de Tierras busca limitar este proceso, pero algunos sectores la
tildan de insuficiente y tardía.
Allá, del otro lado de ese cerro verde, está Lago Escondido.
Los turistas pueden pasar pero sólo avisando antes: hay que anotarse en una
lista. Y los pobladores, en la medida en que se lo permitan…”, dice Roberto, un
hombre flaco y de largo pelo canoso atado en una colita, con el brazo extendido
hacia el paisaje de ñires y cipreses que se ve a través del ventanal de su casa
en el cerro Saturnino, a unos diez kilómetros de El Bolsón, en el sur de la
provincia de Río Negro. “Nosotros no nos arriesgaríamos a intentar pasar. En
cada reunión que tuvimos en el Concejo Deliberante, cuando nosotros salíamos
ellos entraban…”, agrega Silvia Rojas, su mujer, frente a un plato con tostadas
y mermelada de ruibarbo casera. “Nos tienen marcados”, agrega.
Un rato después, en el auto, yendo por la curvilínea Ruta
40, pasamos frente a uno de los accesos al lago donde un cartel indica, en
grandes letras, que ahí se abre un “camino privado”. “No estamos en contra de
la propiedad. Lo que queremos es el acceso libre como en cualquier otra parte.
¿Por qué tengo que pedir permiso por lo que es público?”, se pregunta Silvia. Y
recuerda: “Al acceso tradicional le sacaron los dos puentes y dragaron más
profundo para evitar el paso. El administrador llegó a decir a los medios que iba
a defender la propiedad privada con Winchester si hacía falta” (1).
Fuerte presencia extranjera
Silvia y Roberto forman parte de la Asamblea en Defensa del
Agua y la Tierra,
una de las muchas ONG argentinas conformadas por pobladores y por migrantes
cuya subsistencia depende, en su mayoría, de los cultivos y la cría de animales
de granja en chacras pequeñas. Su casa está enteramente construida en madera
sobre un terreno de cuatro hectáreas que compraron en el año 2002, cuando
decidieron cambiar de aire; enclavada en la pendiente del Saturnino, tiene a su
alrededor un gallinero, un pequeño vivero y algunas jaulas con conejos; hay que
recorrer un buen tramo de camino polvoriento y sinuoso para llegar hasta ella
desde el vecino Mallín Ahogado, donde el agua escasea. Como el resto de sus
compañeros de la Asamblea,
exigen que la nieve y las montañas sean para los vecinos y los turistas y no
para un público exclusivo, al igual que las nacientes, las fuentes y los
reservorios de agua dulce que, sostienen, “deberían declararse áreas
intangibles de máxima protección ambiental”.
Entrevistados poco después de que el Congreso de la Nación promulgase la Ley de Protección al Dominio
Nacional sobre Propiedad, Posesión o Tenencia de Tierras Rurales (2), más
conocida como Ley de Tierras, la reacción de los pobladores como ellos frente a
la iniciativa fue y sigue siendo de escepticismo o indiferencia. Saben que si
hoy se colocaran banderitas de los diferentes países del mundo sobre Argentina,
el mapa quedaría rápidamente cubierto con particular acumulación a lo largo de
las regiones montañosas andinas, desde Famatina en La Rioja al Glaciar Perito
Moreno en Santa Cruz, incluyendo los reservorios boscosos del noroeste y los
yacimientos acuíferos del litoral mesopotámico, donde el agua es un recurso
estratégico mundial.
“El país está en venta. Se han vendido más de 16.900.000 hectáreas
de tierra a extranjeros”, escribía en una carta abierta a Cristina Fernández de
Kirchner el premio Nobel de la
Paz Adolfo Pérez Esquivel, en 2008: “Le recuerdo que detrás
de cada número hay rostros de niños, hombres y mujeres, jóvenes y ancianos que
nos cuestionan e interpelan y reclaman un lugar justo y digno en la vida.
Debemos preguntarnos si el sueño de nuestros mayores, sus luchas y esperanzas
de construir un país libre y soberano fue sólo una quimera.” Nota completa
* Periodista y editor del portal www.ayeshalibros.com.ar
Nota relacionada: Río Negro: “Dictadura de Tierras como garante de la concentración”, por Fernando Kosovsky

No hay comentarios.:
Publicar un comentario