viernes, julio 21, 2006

Es cierto... a veces la prensa no es del todo equilibrada

Por Ricardo Bustos

Es cierto...a veces los periodistas no solemos ser del todo equilibrados en el tratamiento informativo que le damos al asunto minero, al menos en Esquel.

Es cierto... a veces escondemos nuestra opinión, contrabandeándola y mimetizándola con "información".

A veces olvidamos mostrar la otra cara de una historia donde se pretende contar un cuento diabólico de "buenos" contra "malos".

Donde los "buenos" siempre son los que están a favor de la vida, donde a los buenos se los llama "vecinos",...y a los malos, los que sin ningún tipo de dudas son poco menos que asesinos, por pensar distinto y ser minoría, se los tilda de "cipayos", "mercenarios", "empresarios de la contaminación", etc., etc. etc.

Es cierto,...a los buenos vecinos los periodistas tenemos la debilidad de escucharlos sin dudar en nada de lo que digan.

A los malos,....escasamente los llamamos para ver qué opinan, porqué opinan como opinan, etc. etc. etc. Porque los "malos" no tienen derechos,...y mucho menos, derecho a pensar distinto, porque el garrote de la turba compuesta por 50, 100 o 1000 "buenos vecinos" siempre estará listo para darles en la crisma.

Los "malos" mineros siempre estarán movidos por oscuros y repugnantes deseos de ganar dinero. Sin embargo, los "buenos vecinos" no utilizan metales, ni dinero ni usufructúan de los beneficios del perverso capitalismo que crea bienestar solo para los "malos".

Entre los "buenos vecinos" nunca habrá ni narcotraficantes, ni evasores al fisco, ni abusadores de niñas, ni infractores a las leyes de tránsito. Esa calaña de gentuza siempre estará entre esos pocos "malos mineros".

En fin,...una perversa y diabólica historia que inventó a unos poquísimos malos con nefastas ideas, en contra de muchísimos buenos con nobles ideales.

"minas que matan"

(Armando J. Frezze)
(Carta de Lectores en El Tribuno, Salta)
"Minas que Matan" no es el título de un tango sino de algo que aspira a ser una nota periodística que publicó la revista "Tiempos de Opinión" el pasado 16 de julio.
Es un compendio de violaciones a la ética de la información que provoca el obligado recuerdo del decálogo con el cual cerró su exposición en 2005 el argentino Tomás Eloy Martínez (escritor, periodista y profesor de la Rutgers University), en un encuentro organizado por la "Fundación para un Nuevo Periodismo" que reunió en Bogotá a un centenar de hombres de prensa americanos y españoles para debatir sobre el futuro de la profesión. No es del caso reproducirlo todo, pero considero necesario recordar sus reglas más sobresalientes:
1) El único patrimonio del periodista es su buen nombre. Cada vez que se firma un artículo insuficiente o infiel a la propia conciencia, se pierde parte de ese patrimonio, o todo.
2) No hay que escribir una sola palabra de la que no se esté seguro, ni dar una sola información de la que no se tenga plena certeza.
3) Hay que evitar el riesgo de servir como vehículo de los intereses de grupos públicos o privados. Un periodista que publica todos los boletines de prensa que le dan, sin verificarlos, debería cambiar de profesión y dedicarse a ser mensajero.
4) Recordar siempre que el periodismo es, ante todo, un acto de servicio. Es ponerse en el lugar del otro, comprender lo otro. Y, a veces, ser otro".
La nota sobre la mina catamarqueña Bajo La Alumbrera, entre otros quebrantos a un código de ética y de seriedad informativa, fuerza en el lector la falsa conclusión de la necesidad de la supresión de toda la industria minera por resultar atentatoria contra la vida humana.Con idénticos razonamientos, iguales argumentos y las mismas fuentes que se utilizaron, la periodista podría escribir una nota apuntando a la aniquilación y exterminio de todos los camiones, automóviles y ómnibus de la Argentina, en base a la cantidad de muertos y mutilados que tales ingenios producen al año, que superan en un mil ciento setenta y uno por ciento a los de la industria minera.

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