Enviado por Diana MontequinEl 8 de marzo es el Día internacional de la Mujer: los electrodomésticos bajan los precios, las florerías aumentan las ventas, tu marido, tu novio, tu amante, te invita a comer y te regala ropa interior. Tus hijos te ayudan a hacer las tareas de la casa y te haces un ratito para ocuparte de vos: te depilas y vas a la peluquería.
Todo esto alimenta un estereotipo de mujer que nos encasilla en ciertos roles que hacen que ser mujer signifique ser madre, esposa, ama de casa, si te sobra tiempo, trabajadora (porque con un solo sueldo no alcanza) y obligatoriamente heterosexual.
NI BOMBONES NI FLORES:
La Segunda Conferencia de Mujeres Socialistas que tuvo lugar en Dinamarca en 1910 estableció a propuesta de Clara Zetkin y Kathy Duncker (miembros del Partido Socialista Alemán) el 8 de marzo como Día Internacional de la Mujer en homenaje a la lucha que libraron 129 obreras textiles de Nueva York, las cuales tomaran la fábrica Cotton donde trabajaban, como forma de protesta. Luego de esto, sus patrones las encerraron e incendiaron el edificio asesinándolas.
A casi un siglo de este hecho, la violencia, la discriminación y la explotación que sufrimos las mujeres sigue vigente. Por eso, este 8 de marzo lejos esta de ser un día de flores y bombones con los cuales se pretende ocultar las múltiples formas de opresión que sufrimos. Es en realidad un día de lucha donde las mujeres salimos a la calle enfrentando este estereotipo que nos oprime, que nos desconoce como sujetas capaces de decidir sobre nuestro cuerpo y nuestra sexualidad.
Queremos que la maternidad sea una elección y no un mandato, que podamos tener sexo por placer y no para reproducir la especie. En el camino de poder decidir sobre nuestro cuerpo, creemos que la lucha por el derecho al aborto es una lucha de todas.
Entendemos el aborto no como un método anticonceptivo, sino como una opción para interrumpir embarazos no deseados. Hoy por hoy son pocas las mujeres que pueden acceder al aborto (que se realiza clandestinamente) en condiciones seguras, porque un aborto cuesta entre $1000 y $5000. Esto no significa que las mujeres no se hagan abortos: en la argentina dos mujeres pobres mueren por día por abortos clandestinos mal hechos.
Este 8 de marzo nos encuentra inmersas en un fuerte debate respecto al aborto, sobre todo a partir del caso de Romina Tejerina, la joven jujeña de bajo recursos que fue violada por su vecino, quedando embrazada. Luego de intentos caseros frustrados por interrumpir ese embarazo, nació el bebe, y presa de un brote sicótico, al ver la cara del violador reflejada en el bebe, lo mató. A 4 años de su encarcelamiento, el violador, Pocho Vargas, sigue libre.
Romina es un ejemplo de la violencia sistemática que sufrimos las mujeres al ser obligadas a tener relaciones sexuales, al ser acusadas de provocar por ir a bailar y usar polleras cortas y principalmente por no haber podido interrumpir un embarazo producto de una violación al no tener los recursos necesarios para pagarse un aborto seguro.
El estado capitalista y patriarcal, al imponernos la clandestinidad del aborto es responsable de la muerte de centenares de mujeres pobres, y en nombre de la moralidad, junto a la iglesia y la justicia machista, condenan a las victimas y dejan libres a los violadores.
Es por todo esto que EXIGIMOS:
Libertad YA a Romina Tejerina y cárcel al violador
Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar y aborte legal, seguro y gratuito para no morir.
Justicia ya para Sandra, la joven peruana asesinada en la plata y para todas las mujeres victimas de femicidio.
Basta de discriminación a lesbianas, no a la heterosexualidad obligatoria.
Por nuestro derecho a decidir sobre nuestro cuerpo
Por nuestro derecho a vivir una vida sin violencia
No a la trata de mujeres. Basta de explotación sexual
A igual trabajo, igual salario
Aparición con vida Ya de J. J López y cárcel a los genocidas.
Comisión de género de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, U.N.L.P.




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