Por Agencia Comunicadora Madryn
En una Asamblea que sobrepasó los 900 trabajadores, los empleados de Aluar Aluminio Argentino reafirmaron con su voto continuar el paro total de actividades. Eran pasadas las seis de la tarde de ayer, cinco bajo cero la sensación térmica, ninguno de ellos claudicó en su lucha. En el quinto día de reivindicación de sus derechos y ante la falta de respuestas por parte de la empresa rechazaron la conciliación obligatoria dictaminada el lunes por el Ministerio de Trabajo de Nación, evaluaron entre sus acciones tomar la ruta y volvieron a exigir: reincorporación ya de los más de 150 trabajadores despedidos y recomposición salarial del 45 por ciento.
La medida de fuerza que se inició el viernes, en principio con actas esenciales para no parar la producción de las 544 cubas electrolíticas de la única empresa productora primaria de aluminio del país, desde el sábado se lleva adelante con paro total de actividades. Los trabajadores organizados bajo el mandato de la comisión interna del Sindicato de Obreros Metalúrgicos (UOM) habían iniciado su plan de lucha con el reclamo del 45 por ciento de aumento en sus salarios devaluados, exigiendo al mismo tiempo que la empresa repartiera sus extraordinarias ganancias. Manifestaban entonces: antes de la devaluación la implicancia de los salarios en el costo de la tonelada de aluminio producida rondaba un 3 por ciento, mientras que luego de la devaluación pasó a ser del 0.90 por ciento. Hasta aquí se trataba de una reivindicación salarial que tal como la comunidad entera estimaba llegaría a buen puerto de un momento a otro. Pronto el reclamo inicial debió cambiar de rumbo.
El sábado, a un día de la toma de los accesos a la planta, los trabajadores se encontraron con la "buena noticia" de que al menos 50 de ellos habían recibido el telegrama de despido y otros 100 las intimidaciones para volver a sus lugares de trabajo. También ese día, pero por la mañana, habían sido agredidos por el dirigente sindical del gremio de la construcción y sus servidores, golpizas y hospitalización mediante. Mateo Suárez, de la UOCRA, intentaba así evitar que los empleados de INFA acompañaran el reclamo de los trabajadores de Aluar, quienes impedían el ingreso a la planta de los contratados para la ampliación de la fábrica al tiempo que recordaban: "paro total de actividades".
Alrededor de 300 eran los trabajadores participando en Asamblea los dos primeros días. Pero esta cifra se triplicó cuando comenzaron a conocerse los despidos. La unidad de la lucha se afianzó y el reclamo tomó forma en una única voz replicada en cada obrero. El mensaje fue claro: "hasta que no reincorporen a cada uno de nuestros compañeros estamos todos despedidos". Para el domingo eran más de 110 los trabajadores sin trabajo.
Mientras tanto, trascendía que el mismísimo propietario de Aluar estaría en nuestra ciudad observando la evolución del conflicto. Es que la única exportadora de aluminio del país corre el riesgo de perder su millonaria producción. El procesamiento de colada de aluminio ya no puede esperar más y quienes llevan adelante las tareas esenciales –algunos mensualizados no adheridos al paro y personal jerárquico- no son suficientes para brindar el control que merecen las 544 cubas electrolíticas con la mercancía destinada en un 80 por ciento a los mercados más exigentes del exterior.
Por ello, hoy a las 11 de la mañana, los trabajadores participarán en una nueva Asamblea en la que estarían dispuestos a evaluar alguna propuesta de la empresa. Nadie conoce qué ofertarán –ni si realmente ofertarán- pero todos están seguros de algo: sea cual fuere el resultado el triunfo es de los trabajadores. Es el triunfo de su unidad y de la persistencia del reclamo conjunto y en la calle. Ahora están convencidos: ya nada será igual.
En una Asamblea que sobrepasó los 900 trabajadores, los empleados de Aluar Aluminio Argentino reafirmaron con su voto continuar el paro total de actividades. Eran pasadas las seis de la tarde de ayer, cinco bajo cero la sensación térmica, ninguno de ellos claudicó en su lucha. En el quinto día de reivindicación de sus derechos y ante la falta de respuestas por parte de la empresa rechazaron la conciliación obligatoria dictaminada el lunes por el Ministerio de Trabajo de Nación, evaluaron entre sus acciones tomar la ruta y volvieron a exigir: reincorporación ya de los más de 150 trabajadores despedidos y recomposición salarial del 45 por ciento.
La medida de fuerza que se inició el viernes, en principio con actas esenciales para no parar la producción de las 544 cubas electrolíticas de la única empresa productora primaria de aluminio del país, desde el sábado se lleva adelante con paro total de actividades. Los trabajadores organizados bajo el mandato de la comisión interna del Sindicato de Obreros Metalúrgicos (UOM) habían iniciado su plan de lucha con el reclamo del 45 por ciento de aumento en sus salarios devaluados, exigiendo al mismo tiempo que la empresa repartiera sus extraordinarias ganancias. Manifestaban entonces: antes de la devaluación la implicancia de los salarios en el costo de la tonelada de aluminio producida rondaba un 3 por ciento, mientras que luego de la devaluación pasó a ser del 0.90 por ciento. Hasta aquí se trataba de una reivindicación salarial que tal como la comunidad entera estimaba llegaría a buen puerto de un momento a otro. Pronto el reclamo inicial debió cambiar de rumbo.
El sábado, a un día de la toma de los accesos a la planta, los trabajadores se encontraron con la "buena noticia" de que al menos 50 de ellos habían recibido el telegrama de despido y otros 100 las intimidaciones para volver a sus lugares de trabajo. También ese día, pero por la mañana, habían sido agredidos por el dirigente sindical del gremio de la construcción y sus servidores, golpizas y hospitalización mediante. Mateo Suárez, de la UOCRA, intentaba así evitar que los empleados de INFA acompañaran el reclamo de los trabajadores de Aluar, quienes impedían el ingreso a la planta de los contratados para la ampliación de la fábrica al tiempo que recordaban: "paro total de actividades".
Alrededor de 300 eran los trabajadores participando en Asamblea los dos primeros días. Pero esta cifra se triplicó cuando comenzaron a conocerse los despidos. La unidad de la lucha se afianzó y el reclamo tomó forma en una única voz replicada en cada obrero. El mensaje fue claro: "hasta que no reincorporen a cada uno de nuestros compañeros estamos todos despedidos". Para el domingo eran más de 110 los trabajadores sin trabajo.
Mientras tanto, trascendía que el mismísimo propietario de Aluar estaría en nuestra ciudad observando la evolución del conflicto. Es que la única exportadora de aluminio del país corre el riesgo de perder su millonaria producción. El procesamiento de colada de aluminio ya no puede esperar más y quienes llevan adelante las tareas esenciales –algunos mensualizados no adheridos al paro y personal jerárquico- no son suficientes para brindar el control que merecen las 544 cubas electrolíticas con la mercancía destinada en un 80 por ciento a los mercados más exigentes del exterior.
Por ello, hoy a las 11 de la mañana, los trabajadores participarán en una nueva Asamblea en la que estarían dispuestos a evaluar alguna propuesta de la empresa. Nadie conoce qué ofertarán –ni si realmente ofertarán- pero todos están seguros de algo: sea cual fuere el resultado el triunfo es de los trabajadores. Es el triunfo de su unidad y de la persistencia del reclamo conjunto y en la calle. Ahora están convencidos: ya nada será igual.





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