Por Luis E. RodeiroEl 25 de mayo pasado, el día de la patria, fui testigo de un encuentro muy particular. Después de casi veinticinco años se reencontraban el legendario Ciro Bustos, protagonista relevante en las dos experiencias del Che, la guerrilla de Salta y la de Bolivia, con Héctor Jouvet, partícipe de la primera de ellas. La última vez se habían encontrado en el exilio, que Bustos lo vivió –y de alguna manera lo vive en Suecia y Jouvet en Francia. Todo fue casual. Tenían poco tiempo disponible para mi curiosidad periodística. Opté por preguntarles, en función de sus profundas vivencias, si se sentían contenidos, expresados, el libro de Jorge Lanata, Muertos por amor, que personalmente me había dejado un gusto amargo.
Ese día patrio, junto a un amigo, nos habíamos llegado a la casa de Jouvet para visitar a su compañera de toda la vida que estaba enferma. Ignorábamos que ese mismo día, sin previo aviso, Ciro Bustos, prisionero político en Bolivia cuando murió el Che, había arribado a Córdoba para hacer una visita fugaz a sus antiguos compañeros. La razón de su viaje a Argentina fue ultimar los trámites editoriales para la publicación de su libro, una suerte de memoria de aquellas experiencias guerrilleras, que lo tuvieron como protagonista. Un libro que se tornará imprescindible de leer para los interesados en develar los pormenores de aquella historia, escrito con pasión y con dignidad.
Jouvet, cuyas palabras son citadas profusamente en el texto- nos cuenta con desazón: “Mirá, cuando me habló para decirme que esta escribiendo una novela, un texto de ficción, una suerte de metáfora sobre la lucha armada en la Argentina, con eje en la experiencia salteña, le dije que yo no tenía ganas de volver a hablar sobre lo que ya expresé largamente en entrevistas recientes, que incluso habían sido el origen de una polémica muy provechosa. Me dice no, toda esa información la tengo, tanto las declaraciones tuyas como todo el proceso judicial. Un día vino a verme y estuvo 15 minutos conmigo. Hablamos de cosas muy generales”.
Con su ritmo pausado, Jouvet nos revela que después le hizo llegar un borrador que lamentablemente no leyó con detenimiento porque se concentró en una barbaridad histórica contra Masetti, el recordado Comandante Segundo, al frente del grupo guerrillero en espera del Che, adjudicándole con la frase “judíos de mierda”, una intencionalidad antisemita a los desgraciados fusilamientos. “Era realmente una mentira que me alteró. Cuando tuve el libro en mis manos me encontré sí que esa interpretació n había sido eliminada, pero me sorprendió encontrar un texto con nombres propios, con palabras testimoniales sacadas del contexto en que fueron dichas y lo que es más grave con sus conclusiones que son elucubraciones personales pero que aparecen de tal manera que pueden ser adjudicadas a quienes nombra, entre ellos a mi mismo.
Afirmaciones que en la mayoría de los casos no comparto. Y de esta manera, me siento como utilizado. Los testimonios pertenecen a la entrevistas con Daniel Ávalos para su libro La guerrilla del Che y Masetti en Salta y las que realice para la revista La Intemperie. Ninguna fue preguntada por Lanata. No hay ninguna investigación seria, necesaria aunque fuera una novela. Son palabras, las mías, que me costaron mucho decirlas y los agregados ficcionales de Lanata, deja abierta la posibilidad total que sea yo quien las piensa y las dice”.
Entrevista completa en http://adin-noticias.blogspot.com/




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