martes, octubre 02, 2007

Carta abierta a González Catán: Pfleger pide “perdón” por su tonada cordobeza

Por Ariel Testino

Les mando la carta abierta de Jorge Pfleger para el Ministro Pérez marcando algunos conceptos de interés para poder crecer despejando discriminaciones inconducentes.

Un abrazo para todos, Ariel

……

Carta abierta al

Señor Ministro de Gobierno y Justicia

Dn. Máximo Pérez Catán

Rawson

“No siempre es poderosa, Carrero

la maldad, ni siempre intima

la envidia ponzoñosa;

pues la fuerza sin ley que más se empina

al fin su frente inclina

que quien se opone al cielo

más presto cae al suelo…”

Fray Luis de León

Señor Ministro:

He leído con tristeza sus declaraciones en un periódico local este domingo, cuando refirió, en un extenso reportaje, a la tonada “cordobesa” de algunos funcionarios judiciales que están en Chubut desde hace veinte años y que se irán con la bolsa llena en cuanto puedan. Me cabe el sayo, no la bolsa, y es por ello que le escribo estas líneas. Hace 28 años que estoy aquí (hoy, casualmente, cumplo 52, saque usted los cálculos) y había creído, al menos hasta ahora, que era un igual. No parece, a su concepto. Le haré una aclaración: soy gringo por los cuatro costados. Sé de la inmigración, de la mofa y de la intolerancia. Está en mi memoria genética. Mis bisabuelos maternos fueron inmigrantes del Abruzzo italiano que colonizaron el Río Cuarto. Se deslomaron por sus hijos y por el país destripando terrones y murieron bien argentinos hablando en “cocoliche”. Una de ellos, mi bisabuela la que me crió, murió de 93 años; había venido a los 18 y su castellano era de media lengua. Pero hizo más por la Argentina que cualquiera de nosotros. Por eso le digo que está en mis genes el soportar el desaire a pesar del esfuerzo. Comprenda usted, distinguido Ministro, y le pido disculpas por ella, que la tonada es sólo una inflexión de la voz, un aire, una manera de modular que se forja en nuestra infancia, atada al lugar en que nacimos; nos viene de la madre biológica y de la propia tierra; tanto así como la condición de patizambo, gordo y mal-parecido, lo que, desafortunadamente para mí, también me diferencia de usted. Pero no significa nada a la hora del computar el grado de atadura con el solar que nos cobija; el que elegimos; el que nos adoptó. Es más, cuenta una leyenda de viejas que circulaba en mi casa, que los adoptivos son los hijos con gratitud, agradecidos con aquellos que los engendraron con el corazón. No se si soy buen hijo del Chubut. Adoptivo y con tonada. Lo que sí es que soy agradecido. He tratado de hacer las cosas bien por que siento que aquí se quedará mi vida. Me gustaría, más viejo, poder caminar sin traumas ni reproches por las calles de la zona. Cuando hago las cosas mal, que las he hecho, claro, trato de enmendarme por esas razones. Vine aquí por causas egoístas, no puedo negarlo. Quería desarrollarme profesionalmente y buscar un sitio para hacer lo que me gratificara. No pensé en el dinero; se me enseño de chico que no debía interesarme demasiado. Mi padre, un socialista de viejo cuño, fue siempre severo al respecto. Mi madre, conservadora ella, predicaba igual por otras razones: el ser frugal y discreto, que era de bien nacido. Pero no lo aburriré con mis palabras. En todo caso trataré de dispensarme de no haber hecho como aquel orador griego que subía al monte con la boca llena de piedras para mejorar su dicción y superar la tartamudez; o por no ser farsante y hablar como me sale; como hago siempre, lo que me trae más problemas que beneficios. Lo tranquilizaré también pues no creo que pueda vender nada de lo que no tengo. Para su coleto poseo la casa en que vivo (y no en un barrio elegante, sino en un hermoso y viejo lugar, adonde viven antiguos pobladores) y un pequeño dúplex en la playa, adonde mis vecinos son de toda la vida. No puedo computar la “Eco Sport” que es el “Siam Di Tella” del siglo XXI, no interesaría a los burgueses con ambición, más proclives a los portentos japoneses. A su través les pido perdón a mis alumnos que soportan desde 1981 mi tonada, en los secundarios nocturnos y en la universidad. Espero haberles enseñado las sustancias y no sólo cómo habla quien no ha nacido aquí. De paso le cuento que me casé con una descendiente de galeses, Adriana Roberts Brookes, de Treorcky, y que mis hijos tienen cuatro generaciones de valle encima; por vía materna, claro. Nadie se burló de ellos cuando visitábamos mi casa paterna, ni les reprochó. En el lugar de gringos les parecen muy normales sus pecas, la cerrazón del tono, el calvinismo y alguna “t”, de las linguales, que se les escapan. En fin. Por esa puerta, tampoco creo que pueda arrastrarlos a otro sitio que este; así que estoy anclado. Por fin, confieso que no me gusta el viento; no me acostumbro. Pero me las tendré que aguantar por muchos años. De jubilarme, también le doy calma. No lo he pensado, porque me falta, gracias al cielo, mucho tiempo; salvo claro que dos tercios de la Legislatura Provincial definan mi destino hacia otros rumbos, profesionales por cierto, que lo serán aquí. Gracias por leerme si me lee. Ya lo ve, escribo sin tonadas. No soy diferente en eso. Tampoco lo fueron Brown, Bouchard, Liniers, Pellegrini, Lewis Jones, y tantos otros, que ni me comparo, no se vaya a creer, todavía. Lo saluda con distinguida consideración.

Jorge Pfleger- honrado como Ministro del Superior Tribunal de Justicia del Chubut. DNI: 11.973.150.

1 Comentá esta nota:

Anónimo dijo...

El Sr. Pfleger olvido mencionar que ostenta un record en materia judicial, tubo a su cargo el juicio laboral "Mas largo del mundo" 27 años y no lo resolvió.
Para el Guinnes.! ! !

Publicar un comentario