Por Facundo RigatusoEn el día de la fecha (viernes 5 de octubre), el señor Esteban Blanco ha publicado un comentario donde señala su rechazo hacia la vida y obra de Ernesto Guevara, pretendiendo justificar su negativa hacia el establecimiento de una obra “in memoriam” en la ciudad de Esquel.
Este mensaje, fruto de una evidente confusión, no sólo resalta aspectos nada fundamentados que, recayendo en la falacia universal del efectivo, frecuentemente resultan ser el caballito de batalla de aquellos detractores de cuestionable integridad sociopolítica, sino que, además, refuerza estas galimatías en cuestiones sociales que difícilmente guarden alguna ínfima relación con el tema en cuestión.
En primer lugar se hace referencia a una serie de puntos de la más variada índole, con el fin de ilustrar la degradación del pueblo, a saber:
- antivalores sociales
- el masivo entretenimiento que se nos ofrece con “el baile del caño”
- la proclamación católica y la falta de vínculo con la Iglesia y los preceptos bíblicos
- la “doble moral” (“...donde la ‘doble moral’ es parte del discurso y de la vida...”)
A estos puntos yo sólo respondo: ¿Es tal la masividad del citado baile? De ser así, ¿A considerado el autor del mensaje la desconexión entre tópicos y la parcialidad de gente que rehúsa tal(es) entretenimiento(s)?
¿Por qué se señala el apoyo nominal hacia el catolicismo?¿Acaso no pertenecer a tal credo representa alguna clase de falta moral o fatalidad personal-social?¿El sólo hecho de ir a la iglesia constituye la actitud cristiana?(Con respecto a esto recuerdo que San Francisco fue, en sus tiempos, un acérrimo opositor de las instituciones “sacras”).¿Conoce con profundidad el autor del mensaje las enseñanzas de Jesús y su enlace con el pensamiento-praxis del Che?
El Che Guevara no sólo ha sido el eje fundamental de un movimiento de emancipación popular cuyo germen reside en la educación libertaria y el accionar comunitario para el progreso social y el cultivo de integridades personales –el “hombre nuevo” –, sino que también ha legado un pensamiento de moralidad indiscutible y veracidad incuestionable, sentando los principios del movimiento en el más puro sentimiento humanista, que se puede ver sintetizado en las siguientes declaraciones:
“Déjeme decirle, a riesgo de parecer ridículo, que el revolucionario verdadero está guiado por grandes sentimientos de amor. Es imposible pensar en un revolucionario auténtico sin esta cualidad".
"Para que se desarrolle la primera (la conciencia), el trabajo debe adquirir una condición nueva; la mercancía hombre cesa de existir y se instala un sistema que otorga una cuota por el cumplimiento del deber social. Los medios de producción pertenecen a la sociedad y la máquina es sólo la trinchera donde se cumple el deber. El hombre comienza a liberar su pensamiento del hecho enojoso que suponía la necesidad de satisfacer sus necesidades animales mediante el trabajo, empieza a verse retratado en su obra y a comprender su magnitud humana a través del objeto creado, del trabajo realizado".
"La revolución no es, como pretenden algunos, estandarizadora de la voluntad colectiva, de la iniciativa colectiva, sino todo lo contrario es una liberadora de la capacidad individual del hombre".
No es mi intención aquí hacer una extendida defensa de la figura del Che, sólo pretendo hacer notar y objetar los comentarios de quienes, tildando a Guevara de “violento”, “asesino” y “terrorista” –entre otras injurias delictivas–, pretender adueñarse de la verdad moral y los preceptos del buen ciudadano que todo correcto individuo debe seguir. Estas imputaciones, que desde siempre han alimentado los grandes grupos económicos, gobernantes del colonialismo y pensadores del capital para la sinrazón de los enajenados, pertenecen al sistema de ideas dominantes que los sectores de dominación material-espiritual aplican sobre el colectivo de sujeción social. (Estas ideas dominantes vienen dadas por las grandes estructuras de administración económica-financiera y los sectores burgueses, transformándose el modelo liberal en una ilusión política y hasta, en ciertos casos, moral. Los “intereses comunes” de toda sociedad se conforman en las bases de propiedad privada, progreso individual y pasividad estatal. La movilización transformadora destierra estas inculcaciones interesadas desmintiendo los falsos criterios de nociones burguesas de libertad, derechos, cultura, etc: Por libertad, se entiende la libertad de comercio, la libertad de compra y venta. Por derecho, la capacidad de desarrollar esta actividad y la posibilidad de obtención de propiedad privada. La cultura aquí no es para la inmensa mayoría más que el adiestramiento de un sistema que transforma a los hombres en seres enajenados. La movilización revolucionaria propone una colectivización de la producción y los productos sociales, una política de respaldo y asociación sin la proyección competitiva del capitalismo y una cultura de libre pensamiento basada en las experiencias regionales y la ética del “hombre nuevo”, una ética que promueve el humanismo revolucionario y una subjetividad para la motivación de la integridad personal).
En síntesis, por todos estos motivos, por la incoherencia e inconsistencia de la oposición y por el deber de cada persona hacia los valores de liberación que, entre otros, el Che Guevara y San Martín inmortalizaran en su praxis, indico que no sólo hay que construir la plaza del Che, sino que al mismo tiempo su figura debe ser recordada y situada como modelo a cada día, para la conducción personal y la construcción social de una vía de conciencia colectiva de unidad y libertad.
En último lugar, recomiendo la lectura del siguiente texto, leído en ocasión del 74º aniversario del Che Guevara en el Auditorio de la Universidad Popular Madres de Plaza de Mayo:
¿Por qué recordamos al Che?
14 de junio, Cátedra Libre Ernesto Che Guevara. 1928-2002
Nos educaron para la obediencia.
Nos enseñaron a bajar la cabeza y no mirar a los ojos.
Nos disciplinaron para decir siempre que sí.
Nos indujeron a rechazar todo camino que no sea el electoral-parlamentario.
Nos intentaron convencer, de manera "científica" y "pragmática", que no es viable el socialismo y menos que nada en un continente del Tercer Mundo.
Nos demostraron una y mil veces que América latina es subdesarrollada y vive en crisis permanente por la falta de capitalismo, por la falta de inversiones, por la falta de capitales.
Nos machacaron con que "El Estado somos todos".
Nos volvieron a insistir con que "Todos somos iguales ante la ley".
Nos castigaron y nos golpearon en nombre de "La división de poderes".
Nos reclamaron comprensión.
Nos pidieron que apoyemos a la burguesía nacional "en nombre de la Patria".
Nos censuraron.
Nos reprimieron.
Nos ilegalizaron.
Nos endeudaron. Nos explotaron. Nos expropiaron. Nos dejaron sin trabajo.
Nos persiguieron.
Nos secuestraron. Nos humillaron. Nos violaron. Nos torturaron.
Nos desaparecieron.
Más tarde...
Nos mostraron el camino de la reconciliación.
Nos volvieron a solicitar comprensión.
Nos inculcaron el culto a la PAZ.
Nos pidieron todos los días la otra mejilla.
Nos volvieron a obligar, ahora en nombre de "La Democracia", a bajar la cabeza y obedecer.
Nos dieron mil ejemplos y uno más de que la Revolución hoy es imposible.
Pero el ejemplo del Che sigue vivo. Insoportablemente vivo. Por eso lo recordamos en esta Cátedra Libre. Por eso lo homenajeamos junto a las queridas Madres de Plaza de Mayo y todas las compañeras y compañeros con las que hacemos día a día esta Universidad Popular.
Por eso estudiamos cómo el Che desnudó el camino del atraso, la miseria, la desocupación, el hambre y el subdesarrollo latinoamericanos: no como un destino metafísico inmodificable sino como la consecuencia necesaria y estructural del desarrollo desigual, combinado y dependiente del capitalismo mundial y el imperialismo.
Por eso insistimos con el Che en que no hay que apoyar nunca más a la burguesía nacional, que sólo tiene de "nacional" la escarapela y sólo se acuerda de la patria en tiempos del mundial.
Por eso insistimos con el Che en que las Fuerzas Armadas y el Ejército argentino son un ejército opresor, un ejército de ocupación, un ejército al servicio de nuestros enemigos, los enemigos de nuestro pueblo. Un ejército que aunque habla nuestro mismo idioma y tiene una retórica "nacionalista" está al servicio del imperialismo.
Por eso junto al Che rechazamos todas las reconciliaciones, todos los perdones, todas las paces con nuestros verdugos. Nada de diálogo ni de mejillas ingenuas ofrecidas mansamente a nuestros enemigos de ayer, de hoy y de siempre.
Por eso de la mano del Che seguiremos insistiendo en que el único camino de las transformaciones sociales no pasa necesariamente por el Parlamento y el consejo deliberante.
Por eso caminando al lado del Che continuamos creyendo en el socialismo como la única alternativa mundial, política y ética al mismo tiempo, frente a la barbarie capitalista globalizada.
Por eso, querido Ernesto Che Guevara, hoy te recordamos con alegría y esperanza. Porque tu proyecto sigue siendo el nuestro. En la política y en la vida cotidiana.
"La exigencia a todo Joven Comunista es ser esencialmente humano, y ser tan humano que se acerque a lo mejor de lo humano. Que purifique lo mejor del hombre a través del trabajo, del estudio, del ejercicio de la solidaridad continuada con el pueblo y con todos los pueblos del mundo.
Que se desarrolle al máximo la sensibilidad para sentirse angustiado cuando se asesine a un hombre en otro rincón del mundo y para sentirse entusiasmado cuando en algún rincón del mundo se alza una nueva bandera de libertad".
Ernesto “Che” Guevara.




2 Comentá esta nota:
Los temas que mencioné están todos vinculados entre sí pero sería largo explicarlo y no creo que nadie quiera saberlo al menos ahora. Los que me entienden, me entienden. No hay confusión en mí, gracias a DIOS. Aclaro que el punto es que los vecinos no fuimos consultados para saber si estábamos de acuerdo o no con la imposición del nombre del Che a esta plazoleta. ¿Van a venir las brigadas cubanas a mantenerla limpia y florida?
Otro punto que reitero: El che fue un soldado ejemplar en cuanto a la entrega por su causa que creía justa. Esto no quita que fue una persona que eligió imponer sus ideas por la fuerza de la violencia de las armas. Que me oponga al Che no quiere decir que sea un obtuso o que esté a favor del ALCA o de Bush, basta de extremos por favor. Basta de encuadrar a la gente en clases, en extremos, el mundo es mucho más complejo muchachos. No es el Che Guevara digno de una plazoleta en la ciudad de Esquel, no despierta tantas adhesiones como pareciera, basta con mirar cuánta gente había en el acto. Por último me pregunto qué hizo el Che por nuestra Argentina si alguien lo puede explicar. Qué hizo por la democracia en nuestro país. En Cuba, donde supuestamente siguen sus ideas, levantan el icono del Che, hablan tan bien de él (aunque lo mandaron al frente y murió) qué bueno sería que no encarcelen a los que piensan diferente y los tilden de proyanquis, qué bueno sería que cada cubano se pueda alimentar mejor y elegir todos los alimentos que pueda, qué bueno sería que no te estén espiando en cada esquina, listos para delatarte. Qué bueno sería encontrar todas las publicaciones que uno desee en los kioscos, plantar la planta que se le cante en su jardín, comer carne todos los días si así lo desea, etc. etc. Doy gracias a Dios por la Argentina que en cierto sentido nos merecemos, la que cada día construímos o destruímos con cada acción (o inacción), democracia imperfecta, gobierno corrupto (dónde hay uno que no lo sea?)pero hay libertad y eso no se compara con nada. Ah, la libertad que tenemos y debemos cuidar no lo es gracias al Che.
Muchas veces se hace evidente la falta de un criterio político-social veraz y autentico en personas como el señor Esteban Blanco, quien agradece a Dios la perfección de sus convicciones pero no logra encuadrar esa pulcritud mental en verdades históricas, tergiversadas a través del tiempo en forma sistemática por los mismos grupos a los que hice referencia en la entrada del 08/10, de los que esta persona es alimento (cuestión que asimismo aclaré en aquella ocasión). En primer lugar quisiera saber concretamente de que manera los temas se vinculan entre si. "Los que me entienden me entienden" es una expresión propia de aquel que intenta defender opiniones basadas en falacias. Si éste no es el caso, es deber que el Sr. Blanco justifique sus afirmaciones. Es muy fácil utilizar el "baile del caño" como argumento. En término erísticos lo que se despliega en las dos entradas de esta persona es una fallacia non causae ut causae que se hace obvia para cualquier lector sensato.
En segundo lugar quiero aclarar que el Che no “eligió imponer sus ideas por la fuerza de la violencia de las armas”, ya que detrás de él o, mejor dicho, a su lado, había todo un pueblo oprimido que se unió al movimiento revolucionario para enfrentar la dictadura imperialista. A partir de esa lucha se abre un camino socialista de auténtica democracia con integración e igualdad, vía de emancipación que construye lo que hoy es el país latinoamericano más avanzado en términos de calidad de salud, educación, economía y cultura, logros que, cimentados en la revolución, aún hoy siguen en perfeccionamiento, por más que muchas voces interesadas quieran acallarlos.
También quiero decir que nadie considera a Esteban Blanco un obtuso, por favor. El solo hecho de comparar a Ernesto Guevara con Bush denota una particular agudeza intelectual, digna de ser admirada.
El Che no sólo es digno de una plazoleta, sino que se merece todos los reconocimientos y respetos por su pensamiento de moral humanista y política libertadora. Si poca gente concurrió al acto eso se debe, primeramente, a la falta de una disposición práctica y, secundariamente, a la carencia de interés y participación, debilidad que se hace extensiva a todos los ámbitos sociales y no sólo a la ocasión particular en cuestión. “¿Van a venir las brigadas cubanas a mantenerla limpia y florida?” Me reservo los comentarios.
El señor Blanco se pregunta qué hizo el Che por nuestra Argentina y por la democracia en nuestro país. Guevara poseía un pensamiento de internacionalidad socialista humanitaria, en el que todos y cada uno de los hombres del mundo se veía contenido, para la hermandad en “todos”. La pregunta correcta es qué hizo el Che por la democracia en el mundo.
“En Cuba, donde supuestamente siguen sus ideas, levantan el icono del Che, hablan tan bien de él (aunque lo mandaron al frente y murió) qué bueno sería que no encarcelen a los que piensan diferente y los tilden de proyanquis, qué bueno sería que cada cubano se pueda alimentar mejor y elegir todos los alimentos que pueda, qué bueno sería que no te estén espiando en cada esquina, listos para delatarte.” Cuba no “mando al frente al Che”, sino que en todo momento lo apoyó en su retiro hacia el levantamiento de Bolivia, lugar donde fue traicionado por los compañeros de partido de ese país. En Cuba no se encarcela a los que “piensan diferente”. Se condena a los delincuentes comunes y a los justamente denominados proyanquis que movilizan fuerzas de inteligencia e idean atentados contra la población cubana (más de uno de esos atentados, cuando se hizo efectivo, se llevaron muchas vidas consigo, sin reparar en los eventuales daños económicos).
“Qué bueno sería encontrar todas las publicaciones que uno desee en los kioscos, plantar la planta que se le cante en su jardín, comer carne todos los días si así lo desea, etc. etc.” La lucha del Che y la construcción efectiva de su pensamiento práctico-moral en la isla de Cuba instituyó un sistema de igualdad donde el trabajo es entendido como una extensión personal del hombre hacia la totalidad del ser y no como una imposición de las fuerzas del capital; donde la democracia y libertad participativa se manifiesta como una búsqueda y elaboración perpetua desde el individuo hacia el pueblo y del pueblo para el individuo; y donde la comida, la educación y la cultura son auténticas posesiones de colectividad y no necesidades impropias desarraigadas del seno primordial para constituir el factor de diferenciación de un régimen social sectorizado verticalmente. Estas son las verdades históricas en vigencia, por más que sujetos de sordidez moral quieran cerrar los ojos ante ella.
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