Como casi todo el mundo, de tanto en tanto nos aburrimos de nosotros mismos. Y como casi todo el mundo –salvo los necios o los narcisistas-, en un intento desesperado por cambiar, atacamos la pura cáscara, la pátina que cubre lo que somos. Algunos se cortan el pelo, otros se lo tiñen; los más adinerados se estiran los pliegues de la cara o se compran accesorios anatómicos (ésta una nariz, aquél un par de tetas). Nosotros, más modestos, decidimos cambiar la gráfica, para abrir la puerta y que entre un poco de aire fresco, como quien limpia la casa. En el envío, claro, estos cambios no se ven. Entren al portal (www.puertae.com.ar) y opinen (pasen sin golpear).
viernes, octubre 26, 2007
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