viernes, diciembre 14, 2007

¿Un viaje de cianuro? Detuvieron a la esposa y a dos hijos del represor Héctor Febres


Fuente: Diario Clarín

La Justicia sospecha que tienen vinculación con el envenenamiento del prefecto. Los tres habrían cenado con él en la sede de Prefectura en la que estaba arrestado. Ayer, se informó que al represor le encontraron cianuro en la sangre y ahora investigan si fue un asesinato o un suicidio. Ordenaron la detención de familiares de Febres. (TN)

El misterio en torno a la muerte del represor Héctor Febres continúa. Ahora la esposa y dos hijos del prefecto fueron detenidos bajo la sospecha de tener vinculación con el envenenamiento.

También fue arrestado el jefe de la zona Delta de la Prefectura Naval, prefecto mayor Rubén Iglesias, según confirmaron esta mañana fuentes del juzgado de San Isidro, a cargo de la jueza Sandra Arroyo Salgado.

Los pedidos de detención de la familia de Febres fueron luego de que se comprobara que, la noche anterior de su muerte, cenaron junto al represor en la sede de Prefectura en la que estaba detenidos.

La esposa y la hija del ex represor fueron trasladadas a la cárcel de Ezeiza, mientras el hijo fue enviado a Marcos Paz. Ya estaban detenidos desde ayer dos máximos responsables de la custodia de Febres.

Ayer se informó que el paro cardíaco que provocó la muerte de Febres pudo haber sido consecuencia "de la ingesta de una importante cantidad de cianuro". La Justicia deberá ahora determinar si se trató de un homicidio o de un suicidio. La principal hipótesis que maneja la Justicia es la del homicidio.

Febres apareció muerto el lunes en la habitación doble -con balcón, DVD y puerta de madera- que ocupaba a modo de prisión en el Tigre. El hallazgo se produjo apenas cuatro días antes de la audiencia en la que el Tribunal Oral Federal 5 (TOF) tenía previsto dar a conocer hoy su veredicto en el juicio que se le siguió por cuatro casos de ex detenidos-desaparecidos de la dictadura. Y seguramente iba a ser condenatorio.

En tanto, el abogado de la víctimas de las torturas de las que estaba acusado Febres, Rodolfo Yanzón, consideró esta mañana que la muerte del represor es "un mensaje mafioso" que indica que "la impunidad sigue viva".


El represor Febres tenía cianuro en la sangre e investigan si fue asesinado

En la autopsia descubrieron una importante cantidad de ese veneno, y que fue ingerido. La Justicia detuvo a dos prefectos que estaban a cargo de su custodia e investiga si se trató de un suicidio o un asesinato.

Por: Lucio Fernández Moores

El paro cardíaco que provocó la muerte del represor Héctor Febres pudo haber sido consecuencia "de la ingesta de una importante cantidad de cianuro", según afirmaron fuentes del Gobierno y admitieron fuentes ligadas a la investigación. La Justicia deberá ahora determinar si se trató de un homicidio o de un suicidio. La principal hipótesis que maneja la Justicia es la del homicidio.

El abogado de las víctimas de las torturas de Febres, Rodolfo Yanzón, reiteró que esperaban una hipotética confesión del ex prefecto. "Este es un mensaje de que nadie va a hablar (de la represión ilegal), de la existencia de un pacto de silencio y que nadie va a ser condenado", aseguró.

Por lo pronto, anoche fueron detenidos los dos máximos responsables de su custodia. Febres era prefecto y había participado de la represión ilegal en la ESMA. Pese a las quejas de sus víctimas, cumplía su prisión preventiva en dependencias de la Prefectura.

Febres apareció muerto el lunes en la habitación doble -con balcón, DVD y puerta de madera- que ocupaba a modo de prisión en el Tigre. El hallazgo se produjo apenas cuatro días antes de la audiencia en la que el Tribunal Oral Federal 5 (TOF) tenía previsto dar a conocer hoy su veredicto en el juicio que se le siguió por cuatro casos de ex detenidos-desaparecidos de la dictadura. Y seguramente iba a ser condenatorio.

La autopsia al cadáver de Febres fue realizada el miércoles en la Morgue del Cuerpo Médico Forense del Poder Judicial de la Nación. El primer resultado dio que falleció por un infarto de miocardio. Quedaba esperar el análisis toxicológico -cuyo resultado final demora entre 15 y 20 días-, para saber si ese infarto fue provocado por alguna sustancia tóxica.

Sin embargo, los especialistas -entre ellos peritos de la Policía Federal- convocaron ayer al mediodía a la Morgue a la jueza federal Sandra Arroyo Salgado, que investiga la muerte del represor. Fue por la aparición de restos de cianuro en la sangre de Febres que ingresó "por vía bucal".

Hecha la contraprueba y confirmado el dato, la magistrada se dirigió a la Zona Delta de Prefectura, donde hizo un allanamiento (hubo otros en lugares no revelados), secuestró el libro de guardia y ordenó las detenciones de los responsables de la custodia.
"Es una muerte muy rápida y terriblemente dolorosa", le explicó uno de los médicos a la jueza federal de San Isidro. Por ese dato, los investigadores se inclinan por pensar que se trató de un homicidio y no de un suicidio. El hijo de Febres, Ariel Febres, también se presentó como querellante en la causa.

El dato de la proximidad de la sentencia hizo recordar a la desaparición el año pasado de Jorge Julio López, de quien se perdieron rastros justamente cuando se estaba por conocer la sentencia contra el ex director de Investigaciones de la Policía Bonaerense Miguel Etchecolatz, a quien él había señalado como su verdugo durante el secuestro que sufrió en la época de la dictadura.

La muerte de Febres, que sufría de diabetes y tenía antecedentes de problemas cardíacos, generó dudas entre los querellantes del juicio que estaba a punto de concluir. Se trataba de la que sería la primera sentencia contra un represor de la ESMA desde la anulación de las leyes del perdón y la consecuente reapertura de un millar de causas por los crímenes de la dictadura.

Ya muerto, Febres va a ser sobreseído en los próximos días por la "extinción de la acción penal", según explicaron fuentes judiciales. Los querellantes igual querían una sentencia en la que constaran los crímenes de los que se lo acusaba y lo que habían declarado sus víctimas durante el juicio. El pedido fue rechazado porque no está previsto en el Código de Procedimiento Penal.

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