viernes, septiembre 24, 2010

“Soldaditos de barro y miel”, por Alfredo Grande

Por Alfredo Grande *
Enviado por Ángel Callupil

“La derecha siempre tiene razón. Pero es una razón represora”
(aforismo implicado)

Agencia Pelota de Trapo- Quizá sea el momento de reconocer que la sangre derramada ha sido negociada. Doloroso por cierto, y justo en el extremo límite de una profunda tristeza. Negociada en una de las formas de impunidad que el pensamiento de los justos nunca hubiera podido elucubrar. Mirábamos a la impunidad como algo que desde los poderes terrenales, casi diríamos supra terrenales, se arrojaba con crueldad y brutalidad sobre el cuerpo de los mortales.

Freud, del que alguna vez podremos decir que no solamente fundó el psicoanálisis como terapia sino como un formidable analizador de la cultura [1], realiza una disección de lo que denomina Masas Artificiales. Y menciona como emblemáticas a la Iglesia y al Ejército. Agrego a mi cuenta que esas Masas Artificiales son cultivo puro de cultura represora.

¿Qué tienen de artificial esas masas? Son una multiplicidad porque tienen muchos integrantes y muchos simpatizantes. Muchos que son y que no practican, y otros que practican mucho y aunque no son, se hacen. Pero esa multiplicidad es aparente, encubridora, porque todos y cada uno están cortados por la misma tijera. Que no es otra cosa (la tijera) que el Poder del Amo Despótico que ordena, juzga y castiga, todo por el mismo precio y en una sola y definitiva ocasión. Iglesia y Ejército pensadas como Instituciones, o sea, lógicas de pensamiento, sentido y acción.

La cruz y la espada, dadoras de la subjetividad imperial, aptas para colonizar, destruir, quebrar, amordazar y enseñar los cantos celestiales de los ángeles del averno. Freud en uno de sus trabajos reconoce: “nunca hubiéramos sospechado: un inconsciente represor” la convicción era que el inconsciente siempre era reprimido por una conciencia represora y mutiladora del deseo. Nosotros, décadas después, sostenemos la convicción que la baja de la edad de imputabilidad era una estrategia castigadora de esa conciencia vigilante y cruel de los diferentes torquemadas de la historia.

Dijimos que pegotear una identidad de “chorros” para los pibes era una forma de criminalizar la niñez y prepararla para nuevas y cada vez más eficaces políticas de exterminio. Pero debo confesar, aunque sea una laica confesión, que nunca imaginé que se pudiera convocar a chicos con la “ilusión de encontrar su policía interior”. Luchamos contra el enano fascista interior, y nos madrugaron con una tecnología para implantar una alucinación. Quizá en Esquel vieron la película El Origen y aprendieron la técnica de implantación de ideas (inception).

Hablar de la ilusión de encontrar el policía interior es una monstruosidad que avergüenza y aterra a nuestros 27 años de democracia. Ya no se trata del enfrentamiento de “pobres contra más pobres”, sino directamente del enfrentamiento de los chicos pobres que tienen hambre y necesariamente serán chorros con los chicos pobres y menos pobres que tenían tristeza pero que podrán calmar sus penas con el goce de la autoridad enseñada. Incluso tendrán uniformes y quizá triciclos con sirena. Pero no estarán jugando al policía y al ladrón. Ya no habrá juegos porque las masas artificiales no tienen sentido del humor, ni del placer, ni mucho menos del juego y la creatividad.
Lograrán pibes, chicos uniformes con uniformes, que cantarán a un camino de una caricatura del amor, una deformación grotesca del amor, como solo podría ser concebida en la mente de un Grassi o un Astiz. Vamos a decirlo: eso que pretenden que los chicos encuentren adentro, es algo que les fue implantado (inception) desde afuera.

Pero esas masas artificiales, de las cuales la Iglesia y el Ejército son emblemáticas, han sido naturalizadas, por lo tanto ya parecen parte del “adentro”. Claro, la catequesis ayuda, así como la educación católica. ¿Cómo no van a ir del brazo? Y aprenden de la familia patriarcal, de la amistad que luego será la “omertá”, el código de honor de las mafias que algunos llaman “espíritu de cuerpo”.

Cuando yo era un pibe, que también lo fui y quizá lo siga siendo, fui cruz roja. Alcahuete del maestro. Le entregué el amado brazalete luego que, por mi inconducta, me sacó del aula. Consideré que no era digno de llevar esa distinción. Me arrepentí durante años, no de mi inconducta, sino de mi renuncia patriótica. Décadas después, uniformes policiales reemplazan al desvaído brazalete. Están fabricando en siniestras cadenas de montaje a los nuevos soldaditos, bendecidos por la iglesia, lo que es una absoluta licencia para hacer el mal mientras se predica el bien.

Estos chicos de barro y miel aprenderán en sus cuerpos y lo enseñarán en otros cuerpos el exacto alcance del represor refrán: “a dios rogando y con el mazo dando”. Cuando la primera cabeza de un pibe apaleada por otro pibe, estalle en sangre y huesos, podrán decir que solo están siguiendo una ilusión. Y cantarán su nuevo himno, mucho mas nacional que el nuestro: “una cadena más fuerte que el odio y que la muerte”, o sea una cadena para la cual amar sea odiar al odio y vivir sea matar la muerte. Odiarán y matarán creyendo que aman y dan vida. En Esquel la profecía de George Orwell (1984) se verifica una vez más: el doble pensar.

Soldaditos de barro porque los chicos todavía son de la tierra que los vio nacer. Soldaditos de miel porque los chicos tienen una dulzura aunque te miren fijo y serios. Soldaditos de barro y miel que gracias al brazo armado y santificado de la policía y la iglesia, serán más temprano que tarde, de acero y plomo. Y que al ser luego púberes y adolescentes, ya no reconocerán a su madre tierra. Se habrán entregado a una madrastra artificial y entonces, no habrá más barro, no habrá más miel, y los miraremos desangelados, y no podremos soportar tener que enfrentarlos. Pero quizá, o mejor dicho, con casi la total convicción, aunque duela escribirlo, tendremos que hacerlo. Y tendremos dolor al hacerlo. Porque en ese instante nos daremos cuenta, si no lo hacemos antes, que a esos soldaditos de barro y miel no pudimos protegerlos.

[1] He denominado Psicoanálisis Implicado al psicoanálisis pensado como un analizador del fundante represor de la cultura. Desde esta concepción teórica y política, escribí las Crónicas de Trapo.


* Psicoanalista - Agencia Pelota de Trapo

Nota relacionada: Chicos uniformados: un capellán chubutense coordina un grupo de “policía infantil” en Esquel

6 Comentá esta nota:

Alberto Antonio Romero dijo...

realmente
UN ASCO!!
A POR EL BARRO
Y NO POR LA BOTA!
no a la policia infantil!

Juan A. Zuoza dijo...

Inmejorable nota.

Unknown dijo...

Tambien me gustaria decir que gran parte de la responsabilidad de que esto sea posible es de los padres de los chicos que creen que un taller asi es lo mejor para ellos (?)

Ariel Corbat dijo...

¡QUÉ PROGRE ES LA HIPOCRESÍA!


Extraño tiempo el que nos toca vivir. Hoy, 23 de Setiembre de 2010, mientras el espíritu democrático de la América Latina se congratula en felicitar a Colombia por haber puesto fin a las correrías del Mono Jojoy, hay quienes en Argentina se rasgan las vestiduras para impedir que Chile pueda juzgar al terrorista Galvarino Apablaza. La hipocresía está entre nosotros.

Es la misma hipocresía que falsea la historia la que distorsiona el presente. En la muy bella y misteriosa Provincia de Chubut, allí donde un ladrón no pudo quedar detenido por el inexplicable goce de impunidad que -pensada para otros fines- le otorga el Artículo 248 de la Constitución Provincial al ser delegado gremial, el cura Adrián Alberto Mari tuvo la bienintencionada ocurrencia de acercar la niñez a la institución policial. Pecó de ingenuo el sacerdote, queriendo dar resguardo o aliento a las vocaciones policiales de los pibes, y le vino de perlas a Clarín y TN para inventar un escándalo de nada.

El diario demonizado por Kirchner, ayudando a consolidar la tendencia de rencor permanente que caracteriza al oficialismo, se jacta en tapa de haber logrado echar al “cura que armó la policía infantil” y se regodea dedicando dos páginas centradas en el punto de vista progre expresado por Andrés Fevrier, para quien “En Argentina aún está demasiado fresco el recuerdo de aquel ‘palito de abollar ideas’ del que hablaba Mafalda como para vincular tan livianamente a los chicos con la Policía”.

Manteniendo las anteojeras de los derechos humanos, con esa visión retrógrada que es estandarte del kirchnerismo, se reserva para las fuerzas policiales -y los uniformados todos- el mismo trato que recibían los leprosos durante la Edad Media. La sórdida estigmatización de las policías como oscuras y lúgubres instituciones cercanas a la asociación ilícita sólo beneficia a los delincuentes.

Tanto lo que se da en llamar policía infantil como la gendarmería infantil, no son levas forzadas de niños como las que hacen las FARC en Colombia para enviarlos al combate, acá no se trata ni por asomo de apartarlos de sus familias, del colegio, el deporte o involucrarlos en funciones policiales; y puestas las cosas en su real contexto hablar de militarización, llamar “entrenamientos policiales de menores” a ejercicios que no no son más que juegos o la participación en un desfile, catalogando eso como “delirio nazi” o “diseño fascista” es paranoia alucinatoria. Con el criterio de mantener la piel sensibilizada a fuerza de hipocresía los boy scout serían el alter ego de la juventud hitleriana.

Clarín, para beneplácito del kirchnerismo, en alianza con la oposición superficial, ha logrado pegarle a un curita -soy ateo, que conste-; un peligro social terrible eso de decirle al hijo del policía que la función que cumple su padre es buena y que no estaría mal que en el futuro él también quiera serlo.

Tanto lío por nada; lo único bueno es que las revistas Barcelona y Madriz (bienvenido sea el humor) tienen con esto para hacerse un festín.



Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha
http://www.plumaderecha.blogspot.com
Estado Libre Asociado de Vicente Lópe

rafe dijo...

ayer domingo 26 escribi un comentario en esta nota, no se quepaso que hasta el momento, lunes hora 7,10 no ha sido publicado, ahora solamente quiero adherir a lo escrito por Ariel Corbat, creo que es lo anico coerente hasta el momenmto.-

Puerta E dijo...

Rafe:

El único mensaje que nos llegó es que el publicamos.

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