Enviado por Pol Huisman
Hace ya más de un año un rápido y voraz incendio en un día
bajó del cerro Currumahuida y quemó once casas además de bosques y
forestaciones. El 2 de marzo del 2011 una oportuna y fuerte lluvia se encargó
de apagarlo. Estábamos en pleno proceso electoral y vimos gestos ampulosos de
un gobierno que quería ser reconocido como sensible y eficaz. La lluvia no nos
dejó ver hasta adonde podrían haber llegado las llamas. La campaña electoral y
sus promesas confundieron y postergaron los reclamos.
Este año, el 3 de enero, comenzó un incendió tan rápido y
voraz como el anterior con la única diferencia que la lluvia tardó más en
llegar y como consecuencia la extensión fue mayor. El sábado 8 de enero llovió
y pocos días después el fuego se fue apagando.
Luego de ambos incendios hemos visto y escuchado anuncios de
actos de gobierno que no entendemos y nos llaman la atención, como la
distribución de tanques australianos en las áreas que ya se quemaron en lugar
de planificar futuras contingencias o que se anuncie que se plantarán 4 hectáreas de bosque
nativo (a ese paso necesitaremos 1000 años)
Antes del siniestro hemos visto forestaciones en un estado
tal de abandono que solo tenían como destino ser combustible de un incendio.
Durante el incendio vimos de todo pero lo que mas queremos
destacar fue la descoordinación entre quienes tenían a su cargo el combate
contra el fuego y los pobladores que lo sufrían.
Vimos la importancia de la participación de los vecinos
organizados ya que estos son los que conocen el terreno y son los directos
interesados del éxito del operativo.
Luego del incendio varios vecinos nos juntarnos para
organizar un festival solidario para "sanar el espíritu del pueblo con alegría"
y nos propusimos celebrar la unión y la esperanza, pensar qué nos pasa, exigir
se esclarezca lo que nos pasó y proponer la reparación y las futuras acciones
de prevención y manejo.
Nos propusimos mantener la antorcha encendida una vez que se
apague el fuego. No esperar a juntarnos ante la amenaza del próximo humo o la
sirena. No delegar la discusión en las instituciones ni el gobierno.
Por eso, y aprovechando que el domingo celebramos el
"Día de la tierra" nos volvemos a convocar para empezar a profundizar
en estos temas, discutir que pasa entre "Nosotros y el bosque".
No es nuestra intención pasar facturas. No vamos a
detenernos en lo que se hace y no se debe hacer ni en lo que se debe hacer y no
se hace. Vamos a ver desde todos los sectores y actores involucrados qué es lo
que entendemos que es fundamental que se haga, antes, durante y después.
Qué y como podemos hacer nosotros, qué tenemos que exigir.
Vivimos rodeados de bosques, los amamos y queremos cuidarlos
y no seremos responsables de su paulatina desaparición
Grupo Arco Iris
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