martes, agosto 21, 2012

Opinión: “La madre del borrego”, por Rodolfo Fernández


Por Rodolfo Horacio Fernández *

Por ser un habitante de esta “Argentina profunda” me veo obligado a señalar el triste desempeño que - desde hace mucho tiempo- tienen los representantes del Pueblo en distintas localidades del país. Así, llego a la conclusión de que nada es casualidad. Entre los elegidos por el voto popular existe un denominador común: la falta de idoneidad dentro de la función pública es notoria y hasta a veces grosera. El costo que debemos pagar, como sociedad y como ciudadanos, es realmente alto. Surgen pueblos con pies de barro. Primer escalón  de una democracia débil.

El coraje de emprender una actividad que muchas veces se desconoce por completo, nos indica que postularse para concejal o intendente -en la mayoría de los casos- responde a la sola idea de solucionar problemas personales, logrando así un buen pasar, incrementando bienes, o consolidando una salida laboral cómoda por cuatro años.
Lejos, pero muy lejos,  queda cualquier compromiso social con la ciudadanía que los eligió. Con el paso del tiempo, nadie recuerda las promesas de campaña o los postulados de alguna plataforma política engañosa y circunstancial. Aquellos que recorrían los barrios hablando con los vecinos, o transmitiendo valores y principios a través de un spot publicitario, hoy están guardados o desaparecidos para la sociedad. Muchos de ellos se esconden  en autos de alta gama con vidrios polarizados.

Sucede en los concejos deliberantes que pasan los meses sin que los ediles levantamanos presenten proyectos de ordenanzas para beneficiar al común, no existen trabajos relevantes, las comisiones legislativas no producen absolutamente nada. Solo se aprueban las cosas que redunden en su propio beneficio o del poder feudal de la zona donde habitan (tierras, excepciones impositivas, subsidios y créditos para amigos). La nula función de contralor frente a la corrupción en las obras públicas (sobreprecios, empresas constructoras y de servicios ligadas al poder, adjudicaciones directas, etc) y la falta de respuestas en los escasos pedidos de informes a los Ejecutivos, hace que todo siga de “mil maravillas sin cuestionamiento alguno”.

Aquí en la Patagonia, uno puede olfatear cómo los deliberantes se convierten en escribanías para refrendar negocios privados con bienes del Estado. Una sociedad de ovejas con lobos cada vez más fuertes.

No se puede creer que se aprueben alegremente proyectos mineros contaminantes; talas de bosques nativos; implantación de especies invasoras (pinos ó eucaliptus), destrucción de reservas de agua; negocios con tierras fiscales; ampliación de zonas cultivables con especies destructivas (soja), etc, etc. Sumado a esto, el incremento desmedido de los patrimonios privados de los funcionarios de turno, con fondos de origen dudoso… nos conduce indefectiblemente hacia la luz al final del túnel. Esta vez sí es la locomotora que viene de frente.

Estos personajes cobran suculentas dietas por trabajos que no realizan, viáticos por cursos y jornadas de capacitación cuando apenas saben las letras del alfabeto y ni hablar de la tabla del 9. Da mucha tristeza escucharlos describir “modelos productivos, avances tecnológicos y desarrollo para sus comunidades”, sabiendo que son funcionales a modelos destructivos ligados a transnacionales y capitales sin patria que, justamente, se aprovechan ofreciendo "espejos de colores" a ignorantes con poder.

De este prototipo de legislador he oído nada más que voces como “afirmativo”, “negativo”, y hasta algún “sonido gutural” como expresión comprometida.
Por eso nos preguntamos: ¿son Representantes o son Punteros obedientes y domesticados?. Quizás  son simplemente Mercenarios,  que descubren que a través de la función pública pueden hacer una diferencia económica en el corto plazo. Estas personas nos ofrecen en el día a día un tributo permanente a la ignorancia y un insulto a la inteligencia. Por eso nadie mide consecuencias con tal de salir adelante. ¡¡Total la gente qué sabe!! y además aprovechemos que los argentinos somos frágiles de memoria y en muy poco tiempo nadie se acordará.

Sin que se les mueva un pelo confiesan que están aprendiendo a ser funcionarios públicos, “porque esto es algo nuevo para ellos". Mientras tanto nos demuestran su incompetencia signada por la brutalidad... cobran por no hacer nada. ¡¡ Maravilloso!!.

Estamos perdiendo las autonomías municipales. La marcada ausencia de proyectos sustentables y planificación le pegan el tiro de gracia a  los sueños de nuestros pioneros.

Párrafo aparte para la corrupción. Los intendentes administran pueblos subsidiados, con parques industriales aprovechados para loteos de barrios privados, con altos niveles de desocupación, saturados de clientelismo político, demasiada deserción escolar, desnutrición, alcoholismo, drogadicción, corrupción policial, trata de personas, trabajo infantil, etc. Para colmo de males, muchos de estos temas son frecuentemente tapados en los medios de comunicación comprados con pautas oficiales. Se venden los silencios.

¿Quién nos protege?, ¿no existen fiscales que actúen de oficio?, pareciera que no. Quizás porque muchos de ellos entran por la puerta de atrás ayudados  por los Consejos de las Magistraturas que sostienen modelos políticos. Una clase patricia que maneja los piolines de sus marionetas.

Nadie respeta la Ley de Ética Pública, ni el Libre Acceso a la Información Pública. Nadie rinde cuentas: familias enteras de políticos ocupan cargos públicos en las municipalidades. Todos viven de la teta del Estado.

Nadie habla de educación, con adolescentes que por debajo del 50% terminan la secundaria, que no saben interpretar lo que leen y donde solo unos pocos siguen el terciario o la universidad.

¿Cómo puede haber Pueblos enteros subsidiados, absolutamente dependientes del un poder central? ¿Cómo puede haber Pueblos que entregan sus recursos naturales con tal que ingresen divisas?. ¿Cómo pueden justificar lo injustificable en aras del “progreso”?.
Finalmente sostengo que nada es casualidad. Somos producto de improvisaciones y mediocridades.

Sin lugar a dudas este bebé viene de nalga. Mal colocado, viene rotado, nacerá mal posicionado lo que tenga que nacer. Habrá que hacer un esfuerzo para ubicar  a la Democracia en el canal de parto.

* Periodista

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