Por Rodolfo Horacio Fernández *
Por ser un habitante de esta “Argentina profunda” me veo
obligado a señalar el triste desempeño que - desde hace mucho tiempo- tienen
los representantes del Pueblo en distintas localidades del país. Así, llego a
la conclusión de que nada es casualidad. Entre los elegidos por el voto popular
existe un denominador común: la falta de idoneidad dentro de la función pública
es notoria y hasta a veces grosera. El costo que debemos pagar, como sociedad y
como ciudadanos, es realmente alto. Surgen pueblos con pies de barro. Primer
escalón de una democracia débil.
El coraje de emprender una actividad que muchas veces se
desconoce por completo, nos indica que postularse para concejal o intendente
-en la mayoría de los casos- responde a la sola idea de solucionar problemas
personales, logrando así un buen pasar, incrementando bienes, o consolidando
una salida laboral cómoda por cuatro años.
Lejos, pero muy lejos,
queda cualquier compromiso social con la ciudadanía que los eligió. Con
el paso del tiempo, nadie recuerda las promesas de campaña o los postulados de
alguna plataforma política engañosa y circunstancial. Aquellos que recorrían
los barrios hablando con los vecinos, o transmitiendo valores y principios a
través de un spot publicitario, hoy están guardados o desaparecidos para la
sociedad. Muchos de ellos se esconden en
autos de alta gama con vidrios polarizados.
Sucede en los concejos deliberantes que pasan los meses sin
que los ediles levantamanos presenten proyectos de ordenanzas para beneficiar
al común, no existen trabajos relevantes, las comisiones legislativas no producen
absolutamente nada. Solo se aprueban las cosas que redunden en su propio
beneficio o del poder feudal de la zona donde habitan (tierras, excepciones
impositivas, subsidios y créditos para amigos). La nula función de contralor
frente a la corrupción en las obras públicas (sobreprecios, empresas
constructoras y de servicios ligadas al poder, adjudicaciones directas, etc) y
la falta de respuestas en los escasos pedidos de informes a los Ejecutivos,
hace que todo siga de “mil maravillas sin cuestionamiento alguno”.
Aquí en la
Patagonia, uno puede olfatear cómo los deliberantes se
convierten en escribanías para refrendar negocios privados con bienes del
Estado. Una sociedad de ovejas con lobos cada vez más fuertes.
No se puede creer que se aprueben alegremente proyectos
mineros contaminantes; talas de bosques nativos; implantación de especies
invasoras (pinos ó eucaliptus), destrucción de reservas de agua; negocios con
tierras fiscales; ampliación de zonas cultivables con especies destructivas
(soja), etc, etc. Sumado a esto, el incremento desmedido de los patrimonios
privados de los funcionarios de turno, con fondos de origen dudoso… nos conduce
indefectiblemente hacia la luz al final del túnel. Esta vez sí es la locomotora
que viene de frente.
Estos personajes cobran suculentas dietas por trabajos que
no realizan, viáticos por cursos y jornadas de capacitación cuando apenas saben
las letras del alfabeto y ni hablar de la tabla del 9. Da mucha tristeza
escucharlos describir “modelos productivos, avances tecnológicos y desarrollo
para sus comunidades”, sabiendo que son funcionales a modelos destructivos
ligados a transnacionales y capitales sin patria que, justamente, se aprovechan
ofreciendo "espejos de colores" a ignorantes con poder.
De este prototipo de legislador he oído nada más que voces
como “afirmativo”, “negativo”, y hasta algún “sonido gutural” como expresión
comprometida.
Por eso nos preguntamos: ¿son Representantes o son Punteros
obedientes y domesticados?. Quizás son
simplemente Mercenarios, que descubren
que a través de la función pública pueden hacer una diferencia económica en el
corto plazo. Estas personas nos ofrecen en el día a día un tributo permanente a
la ignorancia y un insulto a la inteligencia. Por eso nadie mide consecuencias
con tal de salir adelante. ¡¡Total la gente qué sabe!! y además aprovechemos
que los argentinos somos frágiles de memoria y en muy poco tiempo nadie se
acordará.
Sin que se les mueva un pelo confiesan que están aprendiendo
a ser funcionarios públicos, “porque esto es algo nuevo para ellos".
Mientras tanto nos demuestran su incompetencia signada por la brutalidad...
cobran por no hacer nada. ¡¡ Maravilloso!!.
Estamos perdiendo las autonomías municipales. La marcada
ausencia de proyectos sustentables y planificación le pegan el tiro de gracia
a los sueños de nuestros pioneros.
Párrafo aparte para la corrupción. Los intendentes
administran pueblos subsidiados, con parques industriales aprovechados para
loteos de barrios privados, con altos niveles de desocupación, saturados de
clientelismo político, demasiada deserción escolar, desnutrición, alcoholismo,
drogadicción, corrupción policial, trata de personas, trabajo infantil, etc.
Para colmo de males, muchos de estos temas son frecuentemente tapados en los
medios de comunicación comprados con pautas oficiales. Se venden los silencios.
¿Quién nos protege?, ¿no existen fiscales que actúen de
oficio?, pareciera que no. Quizás porque muchos de ellos entran por la puerta
de atrás ayudados por los Consejos de
las Magistraturas que sostienen modelos políticos. Una clase patricia que
maneja los piolines de sus marionetas.
Nadie respeta la
Ley de Ética Pública, ni el Libre Acceso a la Información Pública.
Nadie rinde cuentas: familias enteras de políticos ocupan cargos públicos en
las municipalidades. Todos viven de la teta del Estado.
Nadie habla de educación, con adolescentes que por debajo
del 50% terminan la secundaria, que no saben interpretar lo que leen y donde
solo unos pocos siguen el terciario o la universidad.
¿Cómo puede haber Pueblos enteros subsidiados, absolutamente
dependientes del un poder central? ¿Cómo puede haber Pueblos que entregan sus
recursos naturales con tal que ingresen divisas?. ¿Cómo pueden justificar lo
injustificable en aras del “progreso”?.
Finalmente sostengo que nada es casualidad. Somos producto
de improvisaciones y mediocridades.
Sin lugar a dudas este bebé viene de nalga. Mal colocado,
viene rotado, nacerá mal posicionado lo que tenga que nacer. Habrá que hacer un
esfuerzo para ubicar a la Democracia en el canal
de parto.
* Periodista





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