Enviado por Avkin MapuBlanca es la joven mujer que perdió un ojo el pasado 24 de junio en un episodio que sucedió en el barrio 34 Hectáreas y por el que se acusa a la policía. Aquí el testimonio en primera persona de lo que ocurrió aquella noche de sábado. “Yo creo que no fue un accidente como ellos dicen. Fue intencional. A mí varias veces me paró la policía. Me decían pará, quedate quieta, documentos”, dice.
Por Nadina Moreda.// Fotos: Alejandra Bartoliche
(http://argentina.indymedia.org/news/2006/07/421465.php )
El relato de Blanca
“Ya en el último bardo que hubo, esa vez que nos dispararon a las cuatro de la tarde, nos amenazaron a nosotros... Nos dijeron que nos iban a matar, que ya nos iban a encontrar, que la iban a hacer bien...”. Blanca comienza así su relato pausado y firme haciendo referencia a los sucesos del 30 de abril de este año en el barrio 34 Hectáreas cuando se conocieron los incidentes frente a la Comisaría 28°.
Cuenta todo frente al grabador y a varias compañeras que la cuidan en su casa, horas después de que saliera del hospital tras haber perdido su ojo derecho por el impacto de un perdigón de goma. Mientras preparan la ronda de mate que ayudará a que el relato pueda fluir con mayor facilidad, Blanca se somete a las curaciones. Duele mucho aún y los medicamentos que necesita imperiosamente no son precisamente baratos. El episodio que hoy se discute en sede judicial se produjo la noche del sábado 24 de junio.
“A raíz de todo eso, de esos últimos incidentes, me parece raro lo que me pasó a mí porque, por lo general, a partir de ese momento siempre te paraban los del BORA. Te paraban, te pedían documentos...A nosotros llegaron directamente a dispararnos”, prosigue ante el pedido de recordar(una vez más) lo sucedido. “Yo creo que no fue un accidente, como ellos dicen. Fue intencional. A mí varias veces me paró la policía. La mayoría de las veces me decían: “Pará, quedate quieta, documentos”, continúa mientras atiende el reclamo de una de sus dos pequeños hijos. La que llora es la misma nena que no quiere ir al jardín de infantes porque, por lo que parece, tiene miedo de que su madre no esté cuando ella vuelva.
“Ese día, estábamos saliendo por una cortada (N de la R: Blanca salía en ese momento de una almacén del barrio junto a dos jóvenes más) y la policía dijo: “Alto o disparo, alto o disparo”. Y disparó... O sea que para eso no hubiera dicho nada, hubiera disparado nomás. No nos dio tiempo ni a pararnos porque disparó directamente. El primer disparo lo sentí en mi pierna, después volvió a decir “alto o disparo”, pero no dejó que reaccionemos.
Le dije al policía: “Bueno, pará, pará... ya está...”. Y como mis otros compañeros salieron corriendo, yo me quedé parada”. Según dice, el efectivo le indicó: “Bueno, vení acá, vení a la luz”. Yo le dije que no me dispare más. Cuando me di vuelta me gatilló otra vez... Yo al que me disparó no lo conozco, pero conozco al conductor”, afirma luego de unos minutos.
“El disparo fue como a cuatro metros, si no hubiera sido con la Itaka sino con la 9 milímetros, me mata. Y de ahí en más no sé que hubieran querido hacer...Pero yo no perdí conocimiento y le dije “Me pegaste un tiro”. Como pude, tambaleando, llegué hasta él, pero él no dejó que yo lo viera, agarró y se subió al patrullero. Yo me tapé el ojo como para ver mejor, llegué al patrullero y le dije: “Me pegaste un tiro, manéjense... Mirá lo que me hicieron. Llamen a una ambulancia porque me estoy desangrando”.
Según Blanca, los efectivos policiales no prestaron su ayuda frente a la emergencia, sino que respondieron: “Nosotros no fuimos...Fue un accidente. Vamos corriendo a los otros”.
Con firmeza, prosigue con la cronología de los acontecimientos de esa noche: “Arrancaron y me dejaron tirada. Se suponía que iban a correr a los otros pibes, pero estos venían y el patrullero se fue en otra dirección...Fuimos hasta la Comisaría 28°. Había un solo policía, yo me estaba desangrando. Mis compañeros le dijeron: “Mirá, te trajimos a la piba porque el móvil le pegó un tiro, llamá a una ambulancia...Ya no da más”
De acuerdo a su relato, el efectivo a cargo reaccionó violentamente. “Se enojó y empezaron a pelearse con mis compañeros, yo no veía. Sacó la 9 milímetros y no le podía sacar el seguro. Empezó a disparar y ahí bajó todos los vidrios de la comisaría. Yo sentí que empezaron a caer los vidrios, nos fuimos y él empezó a llamar refuerzos. Algunos vecinos estaban mirando y le decían “No le tirés, está herida”.Ahí empezaron a decir que los cartuchos no eran de la policía”.
Otra de las jóvenes presentes en la entrevista dio a conocer dos versiones contradictorias en cuanto a la falta de presencia de la ambulancia requerida. “Nosotros nos enteramos que no dejaron pasar la ambulancia. Que les dijeron que en el barrio había quilombo y que no podían pasar. El camillero, por su parte, dijo que estaban en Dina Huapi, que por eso no pudieron llegar...”.
Blanca retoma el hilo del monólogo: “Al hospital me llevaron con el auto de un vecino, estuve como una hora esperando, pero la ambulancia no llegó. Así que fuimos al hospital. Ahí yo me acuerdo que me llevaron a la guardia y que la médica oculista me dice: “Esto va a doler un poco, voy a intentar sacarte el perdigón del ojo”. Yo estaba muy nerviosa. Entonces llegó un policía y, sin preguntar nada y antes de que yo hablara, dijo: “Fue un accidente”. No sé quien es ese policía. Yo le dije que quién era. Supuestamente él dijo que iba conmigo, y conmigo no iba. Me puse nerviosa, lo hicieron salir. Pero él no se quería ir. Llegó otra persona de civil y dijo que era médico forense. Le pedimos credencial para comprobar que era médico. Una enfermera dijo que sí, que era el forense y a él le entregaron el perdigón”.
En cuanto a la actuación judicial, Blanca dice que el lunes 26 de junio se presentó el fiscal Burgos y solicitó su declaración. Nuevamente, una de las mujeres presentes agrega información: “El domingo al mediodía fuimos con los niños, en horarios de visita a verla a ella. Ahí había un policía...Lo vimos de casualidad... Y nos dijo que quería la declaración de Blanca. Le dijimos que no porque no estaba su abogada”.
Recién el jueves 29 llegó la causa a manos del juez Martín Lozada, quien deberá ahora hacerse cargo de la instrucción. En un caso con características lamentablemente conocidas y que remiten a otros sucesos que han tenido como protagonistas a la policía y a vecinos de barrios del Alto de la ciudad, cabe destacar las reflexiones de Blanca antes de finalizar la entrevista.
“Esto pasa siempre, o sea, para encontrar culpable a un policía tienen que matar a todo un barrio y otro barrio lo tiene que ver, si no, no pasa nada. La policía está actuando mal en todos los barrios. Todos los casos quedan impunes. La policía nos quiere meter miedo. El resto de la gente del barrio tiene miedo. Lo que me pasó a mí le puede pasar a cualquiera”, dice para dar paso a la palabra de otra de las jóvenes.
“No nos vamos a quedar con los brazos cruzados. Pasó lo de Blanca, antes pasó lo del Titi Almonacid, todos se olvidaron. ¿Después qué va a pasar? La justicia no hace nada. Ya nos tirotearon la casa...La presencia de la policía no es una decisión de la gente. Fue una decisión política. Yo no creo que los chicos que juegan en la calle cuando pasa la policía con las armas tengan una buena infancia, más allá de la miseria que haya en cada casa”.
Consultadas acerca de la actitud de los representantes del ámbito político frente al caso, no dudan: “Nadie se acercó, a los políticos esto le conviene...Si ella hubiera muerto, sería un pobre más muerto, no le interesamos a los políticos. No es justo que vivamos así, ver a un vecino o una madre soltera que viva así. Ellos nos matan, no nos apoyan, nos van a seguir matando. Los allanamientos que hacen en los barrios son una vez por semana. Si les pedís una orden, te cagan a palos, no les importa nada, pasa en todos lados...”, finaliza con amargura.
Frente a la pregunta sobre su sensación hacia lo que vendrá, Blanca tampoco parece tener que pensar demasiado para dar su opinión: “¿Qué justicia? A mi hermano lo patearon en la comisaría, lo dejaron inconsciente un par de días, lo dejaron inválido de por vida y a mí me dejaron igual. No se hacen cargo de nada”.




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