Por Isabel Cittadini *El esqueleto del “Puertasaurus reuili”, uno de los saurios más gigantes del mundo, fue hallado por un equipo de investigadores argentinos en Santa Cruz.
El descubrimiento estuvo a cargo del doctor Fernando E. Novas, investigador del Conicet, y su equipo de colaboradores en el Cerro Los Hornos, en las cercanías del lago Viedma en la provincia de Santa Cruz. El viaje de exploración, realizado en 2001, fue financiado por la National Geographic Society (Washington), Conicet y la Agencia Nacional de Promoción Científica y Técnica.
El doctor Novas, comentó que hallaron vértebras del cuello, del lomo y de la cola, que permiten referirlo al grupo de dinosaurios saurópodos, es decir, herbívoros de cuello y cola alargados que dominaron los ambientes patagónicos durante gran parte de la Era Mesozoica. “Vivió hace unos 70 millones de años atrás, o sea poco antes de la extinción en masa que afectó la vida del planeta Tierra hace 65 millones de años”, remarcó Novas.
Para extraer los restos del “Puertasaurus reuili” se requirió de un gran esfuerzo físico puesto que se tratan de vértebras de enormes dimensiones, que debieron ser envueltas en varias capas de yeso, tela de arpillera y varios metros de alambres para conferirle la resistencia suficiente para su transporte por terrenos abruptos del sur patagónico.
Para demostrar esas dimensiones, el paleontólogo especificó que la vértebra del cuello mide 1,20 de largo y casi 1,40 de ancho. “Pero lo más sorprendente es la correspondiente a la primera vértebra de la espalda, que llega casi a tener 1,70 m de ancho, superando holgadamente a la de su pariente Argentinosaurus huinculensis, hallado en la provincia de Neuquén y considerado el más grande de todos los animales terrestres”, enfatizó Novas.
“Puertasaurus reuili” fue llamado así en honor a dos técnicos que participaron en el grupo dirigido por Novas. Uno de ellos, Pablo Puerta, del museo Egidio Feruglio de Trelew y Santiago Reuil del Museo de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia.
“Pablo Puerta descubrió el fósil y Santiago Reuil, una vez en el mueso, no solo preparó la primer vértebra, liberándola de la roca que permitió ver los detalles anatómicos, sino que logró armar otra vértebra que pertenecía al cuello, y que estaba representada por más de 60 fragmentos de diversos tamaños.
El descubrimiento ha sido recientemente publicado en la revista del Museo Argentino de Ciencias Naturales.
* Prensa del Conicet




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