lunes, febrero 26, 2007

Opinión: Satisfacción oficialista impediría la participación ciudadana en El Bolsón

Por Teresa Hube

Van comentarios que me vinieron a la mente al leer el Ciudadano del viernes 23-02-07.
Como tengo que trabajar para sustentarme, no pude estar en el pueblo (debí viajar a Esquel) por lo que no me enteré de lo que se dijo sobre el Proyecto de Iniciativa.-
Algo sí es importante: hemos ensayado una participación en el contexto que propuso el radicalismo: acá tenemos el resultado: necedad o intereses personales. Prefiero quedarme con la necedad.

Vecinos de El Bolsón, firmamos una petición de iniciativa popular (que viene de un trabajo iniciado por la Cámara de Comercio desde hace varios años) tendiente a obtener el 1.5% del total del padrón electoral local para que el Concejo Deliberante trate un proyecto de ordenanza cuyo artículo primero dice: “No autorizar la habilitación de casinos y/o máquinas de juego por dinero en El Bolsón” por las obvias razones de posibilitar la ludopatía, generar dependencia, introducir actividades en deslealtad comercial para con los pequeños comerciantes locales al tener un público cautivo (tales como restaurantes, bares, confiterías, salones bailables, salones con shows, etc) producir en muchos casos desavenencias familiares y hasta la pérdida de vínculos y de bienes, con la consiguiente necesidad de “recuperarse” ante lo cual se recurre a un prestamista, y se inicia una cadena que necesariamente concluye en más miseria económica y moral para la persona y por ende, se perjudica toda la comunidad.

En el otro extremo, tenemos una Empresa cuyos dueños se desconocen, son una Sociedad Anónima, con capitales que también se desconocen, y que es muy factible que se lleven de la localidad los dineros que recauden.

Nosotros tenemos claro que NO queremos un Casino en nuestro pueblo. Otros creen que sería lindo poder visitarlo. Hay quienes arguyen que es responsabilidad de cada uno el concurrir o no (como lo sostuviera una edil radical). En fin, opiniones encontradas, que bien podrían resolverse como lo intentamos, mediante una iniciativa popular.

Pero el oficialismo tiene tal pánico a cualquier compulsa, que se apresta a archivar la propuesta, como retiraron prestamente su proyecto de plesbiscito que fue nada más que una pretensión de engañarnos para que nos quedásemos quietos a la espera del ejercicio democrático que se nos brindaría (en realidad para que la construcción continuara y se pudiera habilitar). Como no les creímos, en pleno enero (la peor época) tuvimos que laborar en esto. Lo hicimos. Preguntamos a la Justicia Electoral cuántos eran los empadronados en Bolsón, y se nos contestó que 10.066 Juntamos según nuestro registro, que se llevó ante el Juzgado de Paz porque la Junta Electoral estaba de receso y no dejó ninguna guardia, 198 firmas. Así dice el cuaderno. Parece que se han leído menos firmas. Y que una de ellas aparece como ilegible. Y que 46 no están en el padrón electoral. Pero son vecinos domiciliados en la localidad, porque el Juzgado constató el domicilio y así figura en el libro de certificaciones de firmas del Juzgado de Paz. E inevitablemente nos surge la pregunta: ¿porqué no están empadronados? ¿De quién sino de la Junta Electoral es la responsabilidad de que los vecinos puedan ejercer su máximo derecho político en un Estado democrático que es su voto? ¿Han hecho algo desde que se advirtió que hay personas domiciliadas no empadronadas? ¿Las citaron, se preocuparon o ni saben que las firmas se corresponden con vecinos domiciliados?

Esto tiene sin cuidado al oficialismo, ya que presuponen que serían votos que no van a su caletre, y por tanto no habría que hacer nada, que cada uno se las arregle como pueda para figurar en el padrón, ¿a quién le interesa el Estado de Derecho y el ejercicio democrático? En estos días lo podremos observar: los radicales se alegran de que la propuesta que dicen “de Teresa Hube” cuando es de 198 vecinos por lo menos, se “caiga”.- Lo que se cayó hace tiempo, es el valor de qué significa gobernar, participar, generar ámbitos de democracia.

El radicalismo ha perdido la memoria de ejercicios democráticos. Tras 24 años en el poder, se han apoltronado en sus deseos creyendo que todo se compra, hasta la voluntades. Y se olvidan de que cuando se compra, se paga. Y les costó su dignidad. Nuestros Concejales radicales no pueden sostener un proyecto sin que reciban un reto. Y sabemos que la orden es que no haya plebiscito, no haya consulta, no haya iniciativa.

Pero ¿qué nos guía si conocemos todo esto? Nos guía la solidaridad hacia aquellos que serán las víctimas de un casino. Nos guía la responsabilidad de ser miembros de una comunidad y sentirnos parte de ella.

A nuestros oídos también llegó el latiguillo: “es riesgoso, el que actúa en política partidaria tiene que se exitoso en todo lo que emprenda”. Nada de eso puede impedir que nos expresemos. Nuestros vecinos tienen que saber qué pensamos y porqué pensamos lo que pensamos. Si perdemos la libertad de expresarnos, ¿en qué siglo estamos viviendo? Desde siempre el ser humano anheló la libertad. Pero no sólo la libertad de expresarse sino de que se permita a los demás también emitir su opinión. Porque nadie pretende imponer nada, sólo requerimos una compulsa para dilucidar una cuestión que nos afecta a todos y respecto de la cual no estamos de acuerdo con quienes sostienen ser nuestros representantes.

La Junta Electoral no nos ha llamado para notificarnos nada; el Concejo tampoco, pero se vaticina la “caída” de la iniciativa “de una persona determinada”. Faltarían 30 firmas, y lo correcto hubiera sido que 1) nos notificaran del resultado del control de la Junta Electoral, 2) que notificados, se nos otorgara el plazo que estimaren corresponder, para subsanar las deficiencias habidas, y 3) si en el plazo otorgado no se diera cumplimiento a lo requerido, debiera tenerse por no presentada la iniciativa. Pero aquí tal es el apuro por impedir que la ciudadanía se manifieste, y en este tema en particular, donde hay intereses económicos, que no se efectúa ningún procedimiento normal tendiente al ejercicio de la democracia indirecta (que nada menos que esto es una Consulta Popular) sino que arbitrariamente se pretende desechar la iniciativa. PERO RESISTEREMOS. Nuestra tarea es democratizar la democracia, y desde donde estemos, lo continuaremos haciendo.-

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