viernes, junio 29, 2007

Una voz en el teléfono: Siguen los "secuestros virtuales" en Esquel

Por Esteban Blanco

La modalidad delictiva bautizada "secuestros virtuales" sigue vigente. Los vecinos deben estar alertas y no dejarse engañar ni perder la tranquilidad por algo que parece ser y no lo es. Será que nadie ha investigado como debe ser, o actuado de oficio ante tantos hechos consignados y publicados por la prensa y que corren de boca en boca, porque en Esquel todo se sabe y se sabe que varias personas pusieron dinero, logrando así los delincuentes su cometido.

Miércoles 27 de junio. Alrededor de las 11 AM. Suena el teléfono en la Universidad. La voz, que nos recuerda la década del 90, a María Julia y el saqueo de las empresas del estado, informa que se trata de un llamado desde el Servicio Penitenciario Federal y da la opción de aceptar la llamada o rechazarla.

Es aceptada ante la posibilidad que sea un alumno de la Universidad, interno de la U-14. La nueva voz, en este caso varonil y además autoritaria, se identifica como el "oficial Jorge Rivero", dice pertenecer a la "Departamental de Policía", que hubo un accidente de tránsito en la "Avenida 9 de julio al 700". (N de la R: No hay "Departamental" en Esquel.)

- "En Esquel no hay avenida 9 de julio," le responden

- "Disculpe, es en la calle 9 de julio, lo que pasa es que soy nuevo acá, hace pocos días me trasladaron."

La voz, que suena desagradable, pronuncia las palabras sin espacios ni comas y recitando de memoria, que "hay una mujer joven, inconsciente en la calle, sin documentación ni objetos de valor", y que "lo único que se le encontró fue un papel con este número de teléfono anotado."

- "Ah, debe ser una alumna de la Universidad, avísenos luego su estado de salud para que no s ocupemos de ayudarla."

La voz: -"Necesito su teléfono particular..."

- "No se lo voy a dar, discúlpeme pero no se lo voy a dar, sabrá disculpar mi natural desconfianza... en los diarios han sido publicados varios casos de secuestros virtuales por teléfono."

La voz se interesa por el tema y por un momento trata de obtener más información sobre lo publicado por los diarios, como si no supiera nada de ello, aumentando de esta manera la desconfianza inicial de su interlocutor. Dice que si la persona reacciona a las 10 de la noche, no se podrá comunicar entonces. Pregunta dónde queda ubicada la Universidad.

-"Cómo Ud. que es oficial de Policía no sabe la ubicación de la Universidad?

- "Ya le dije, soy nuevo, hace poco me trasladaron acá..."
- "De todas maneras estamos hasta las 20.30 horas, Ud. puede llamar todo el día y nos informa la evolución de la joven."

- "¿Ud. no tiene ningún familiar en la calle en este momento?, mire que tenía este número anotado en un papel..."

- "No, no tengo ningún familiar en la calle en este momento..."

- "Ninguno de sus familiares habrá salido a trabajar esta mañana...?"

-"¡Le dije que no tengo ningún familiar en la calle ahora! Nosotros tenemos un área de Bienestar Estudiantil que se ocupa de los alumnos..."

-"Páseme con ellos entonces," dijo la voz sin perder la tranquilidad que le da la impunidad.

Mientras tanto y aprovechando el pase de la llamada a otra área de la Universidad, no sin antes advertirles acerca de la fuerte sospecha que podría tratarse de un llamado extorsivo, el primer interlocutor llama por otro teléfono y corrobora que en la ciudad de Esquel no se había producido ningún accidente de tránsito en la calle 9 de julio al 700.

Confirmadas las sospechas, y cuando el delincuente estaba a punto de obtener un número de teléfono celular de un familiar de su nuevo interlocutor, para lograr de alguna manera su cometido, desde la Universidad se decidió cortar la comunicación colgando el teléfono, quedando conmocionados por este accionar delictivo que en muchos casos perjudicó económicamente algunas personas, pero afortunadamente, no en este.

Un vecino de Esquel, a quien llamaron a las 12 de la noche, y trataron de extorsionar, pudo comprobar en el display de su teléfono, que lo habían llamado desde un aparato ubicado en la Unidad 14 del SPF. No pudieron robarle dinero pero sí le robaron el descanso de toda una noche.

La Policía no toma las denuncias de los pocos hechos que se notifican en sede policial, de los tantos que ocurren, y del tema nadie -que se sepa- ha investigado profundamente o actuado de oficio para realizar una investigación y dar con los culpables.

En las conversaciones habituales, en las charlas "de mate", las sospechas de la gente no sólo enfocan a los detenidos de las cárceles de la provincia, sino también al personal.

Lamentablemente es así porque ciertas conductas y culturas individuales compartidas grupalmente, son tan similares aunque de por medio haya una reja. No es así en todos los casos, y para separar la paja del trigo, es necesario se investigue, se encuentre y sancione como corresponde a los culpables.

Esteban Blanco
Esquel
Argentina

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