jueves, octubre 25, 2007

¿De dónde venimos? Algunas aclaraciones sobre la historia local

Por Marcos Sourrouille

El objetivo de la nota anterior (puertaE, 23-10-2007) no era en modo alguno desmerecer el esfuerzo de los alumnos del Colegio Nº 705, sino simplemente un intento de contribuir a retomar su trabajo para empezar a discutir la historia de la ocupación del territorio del oeste patagónico. En este sentido, el debate planteado incumbe a la tarea que la historia, como disciplina científica, aun no ha abordado satisfactoriamente en toda su complejidad.

El primer punto a discutir, estimo, son las condiciones que hacen posible la instalación de colonos (galeses y de otros orígenes) en lo que hoy es el oeste de la provincia de Chubut.

Para ello, se debe partir de la consideración del contexto en que esos colonos empiezan a llegar a la zona. Y el dato fundamental es que, para que pueda colonizarse y empezar a privatizarse ese espacio geográfico, se debió desplazar a la población preexistente. La colonización de esta zona es contemporánea y forma parte del proceso de la mal llamada "conquista del desierto". Como pasara antes en la llanura pampeana, la conquista no es solamente el genocidio de la población indígena por el Ejército Argentino, sino que paralelamente o detrás llega la privatización y puesta en producción de las tierras obtenidas.

El poblamiento "blanco" de las zonas de las que son desalojados los grupos que poblaban la Pampa y la Patagonia es parte de la estrategia del estado argentino para controlar efectivamente un territorio sobre el que hasta entonces tenía un dominio nominal.

El famoso plebiscito de 1902 y las concesiones que hace el estado a la colonización galesa deben entenderse en ese sentido.

Para brindar un contexto más general, que facilite la comprensión de estos sucesos, es necesario no perder de vista que el estado es una de las formas en que se expresan las relaciones sociales de dominación entre las clases. El estado, en el contexto de la expansión del capitalismo a escala planetaria, es algo así como un "capitalista general". Es decir: tiende a expresar los intereses de la clase capitalista en general, más allá de que en ciertos momentos pueda contrariar los intereses de algunos capitalistas en particular.

El modo de producción capitalista se basa en la propiedad privada de los medios de producción. Entonces, para la expansión del capitalismo en la zona de Pampa y Patagonia se hacían necesarias, grosso modo, dos premisas básicas:

a) Privatización de la tierra, principal medio de producción disponible. Para ello era necesario desalojar a quienes la ocupaban en diversas formas de uso y posesión comunitaria.

b) La conformación de una clase social desposeída de medios de producción propios, que trabajara a cambio de un salario en las explotaciones privadas.

Esto, por supuesto, hablando con un grado tal de generalización que sería inhallable en la observación de la realidad concreta.

La concesión de extensiones de tierras a colonos (previo desalojo de los habitantes anteriores) es un paso dentro de esta tendencia general. No refleja linealmente los dos puntos planteados más arriba, pero se enmarca en el proceso de progresivo control efectivo de un territorio más extenso por parte del estado argentino.

Todo lo expresado no deja de ser una propuesta de esquema analítico para abordar esta problemática, una serie de orientaciones para empezar a investigar y discutir…

No hay peor ciego…

Yendo a cuestiones más puntuales, el conflicto aparece en las producciones historiográficas y en las fuentes disponibles, no hay que hacer ningún trabajo titánico de archivo para encontrarlo. También es fácil de rastrear la tergiversación progresiva de los acontecimientos hasta llegar a una serie de relatos históricos "oficiales" en los que el conflicto tiende a ser suprimido o soslayado.

Cito algunos a modo de ejemplo…

Hablando del mismo hecho, en el contexto de la expedición de los Rifleros, en 1885, Fontana y John Daniel Evans dan versiones discordantes. Dice Fontana: "Pude cercar el lugar consiguiendo capturar dos indios, dos mujeres y seis niños de dos a siete años. Cuatro individuos consiguieron escapar…". Evans, que en su relato elude la palabra "captura", comenta que "…comprendieron que no éramos ladrones ni asesinos". Uno de los capturados comenta que "solamente él y su familia habían escapado de la barrida que [más al norte] hiciera el ejército argentino dos años antes" [1].

Los desalojos y "razzias" perpetrados por el ejército se complementaban con verdaderos campos de concentración, como el que existió en Valcheta [2]. El dato de la existencia de ese campo de concentración, así como los combates (a veces entre comillas, porque no eran más que simples asesinatos) aparecen confirmados, por ejemplo en el "Diario apócrifo de un Riflero" editado por Ángel Uranga [3].

Una discusión sobre el contexto y las condiciones puntuales (por ejemplo quiénes y cómo votaron en aquel momento) del famoso plebiscito de 1902 necesitaría incorporar la obra de Chele Díaz sobre el desalojo del Boquete Nahuelpan [4].

Como en las consideraciones anteriores sobre el esquema general, estos ejemplos no pretenden cerrar la discusión, sino plantear un comienzo…

Marcos Sourrouille
Soumarcos48@gmail.com
------------------------------------------------------------------------------
[1] Fiori, Jorge y Gustavo De Vera, Trevelin, un pueblo en los tiempos del Molino, Municipalidad de Trevelin, Trevelin, 2ª. Ed. 2004, pp. 41-42.
[2] Bayer, Osvaldo, charla abierta en el salón de la Cooperativa 16 de Octubre, Esquel, 18-6-07.
Evans, John Daniel, "El Molinero", citado en Jones, Nelcis, "Los galeses y su expansión hacia el oeste. La búsqueda de un nuevo espacio: Cwm Hyfryd", ponencia presentada en el II Congreso de Historia Social y Política de la Patagonia Argentino-Chilena, Trevelin, noviembre de 1997.
[3] Uranga, Ángel, Diario apócrifo de un Riflero. Chupat 1885, Edición solidaria del Grupo de Amigos del Libro junto al autor, El Bolsón/Comodoro Rivadavia, 2005. Ver, a modo de ejemplo, pp. 39-40.
[4] Díaz, Chele, 1937: El desalojo de la tribu Nahuelpan, Editorial Musiquel, El Bolsón, 2003.

0 Comentá esta nota:

Publicar un comentario