Por Mario Muro *Estos días escucho alarmado en Pto. Madryn, ciudad donde resido desde 2005, que "...otra vez el problema de las mineras en cordillera", "... el No a la mina es una cuestión de Esquel"...
Y digo alarmado porque es una falacia terrible que permite a las mineras inventar un enemigo en vez de discutir lo perjudicial que es la actividad que desarrollan.
Y es una falacia porque las cuencas dañadas nacen en cordillera, pero además las ciudades costeras reciben el agua que recorren esos ríos por meseta, asó que en Madryn, Trelew, Rawson, Comodoro y todos las comunidades costeras deben preocuparse que no se destruyan los ríos durante todo su recorrido, y entender que el problema es propio y no de los vecinos locales directos.
Pero ésta es una parte del error, el otro es no querer ver como la actividad minera sólo da ganancias a la empresa minera, por la bendita ley minera nacional, que les permite llevarse todo lo de valor y con la devolución de retenciones les terminamos pagando el 100 % de lo extraído para que se lo lleven, eso sí, les agradecemos que nos dejen la basura. Como en finales del 1400, oro por baratijas, o (peor) oro por toneladas de tierra molida, desertificación, ríos contaminados y desempleados enfermos.
Y digo desempleados enfermos, porque si bien parece que pagan bien a sus empleados, como la actividad es extractiva, cuando se acaba el mineral se acaba la actividad y todos los empleados directos y la economía local dependiente al tacho.¿ O Sierra Grande es una leyenda? Que parece se convirtió en cuento chino.
Y hablando de empleados, esta es la última gran mentira. Parece que si trabajas para la minera tu porvenir esta asegurado. Cuál porvenir? El económico? en Argentina? Si nuestro deporte nacional es destruir todo lo de largo plazo y rifar nuestros futuros en el consumo inmediato, somos la capital de LatiMBAamerica. Pero supongamos que solo soy un resentido social y por ello descreo de nuestros gobernantes y sus políticas de estado; entonces hablemos del porvenir sanitario y ambiental. A menos que nos mudemos a otro lugar el paraje desolado es irreversible; y aun así mudándonos la enfermedad incorporada por la desgastadora actividad nos acompañara, eso sí con billetes suficientes para pagar los tratamientos necesarios.
En definitiva, no caer en las trampas de la minería a cielo abierto cipaya y predadora es una responsabilidad de todos, porque ya no sólo nuestros hijos y nietos nos preguntarán qué hicimos, sino nuestros vecinos que sufrirán directamente las consecuencias.
Por ello debemos discutir como Provincia cuáles son las alternativas productivas reales, cuáles dejan la mayor renta social con el menor deterioro ambiental posible; y cuánto es su plazo de funcionamiento que garantice la actividad. Porque además no existe la actividad que nos vuelva millonarios a todos, y el 90 % de nuestra población aspira a un lugar donde vivir, un trabajo digno, necesidades básicas de vida satisfechas, identidad cultural y seguridad de futuro. Y de estos puntos la minería aporta muy poco y PARA MUY POCOS.
Por ello todo Chubut debe expresar por NO A LA MINA.
* 17.049.337




0 Comentá esta nota:
Publicar un comentario