Por Marcos SourrouilleEl 1 de noviembre se publicó en puertaE una nota titulada "Escuela 735: la identidad no se impone". Dicha nota se publicó con mi firma, es de mi autoría, y ratifico todos los hechos y opiniones que allí se expresaran. Para quienes dudaren de los hechos, todos ellos pueden ser probados documentalmente. Por ejemplo, la nota presentada por Rojana y Llevilao al Concejo Deliberante tiene sello de entrada el 19 de octubre, y el expediente correspondiente lleva el número 154/07.
Pero los problemas que se derivaron de aquellas palabras –al menos hasta ahora- no han tenido que ver con un cuestionamiento a su veracidad.
El 2 de noviembre por la mañana, quienes hayan leído la sección dedicada a Esquel y su zona del matutino "El Chubut" se habrán encontrado con el habitual espacio "cartas al lector" (¿no debería decir "del lector"?), en la página 8 de dicha sección.
Hasta allí, nada extraño. Lo sorprendente es que en dicha sección se publicaba como carta de lector la misma nota que había publicado el día anterior puertaE, incluso bajo el mismo título.
Hago público que yo escribí esas líneas y decidí publicarlas en puertaE, pero no en ningún otro medio. No existió ninguna acción de mi parte tendiente a la publicación de lo que había escrito en "El Chubut" ni en ningún otro medio de difusión con anterioridad o posterioridad a su publicación en puertaE.
La publicación que hizo "El Chubut", copia textual de la publicada 24 horas antes en puertaE no tuvo (ni intentó obtener) mi consentimiento. Es más, la existencia de la supuesta "carta de lector" llegó a mi conocimiento por el comentario de un compañero de trabajo.
Amén de las consecuencias legales que pudiera o no tener el hecho, la lectura que el hecho impone es que lo acontecido representa una falta grave a la ética periodística por parte del diario "El Chubut" y sus responsables, que copiaron una nota de otro medio sin citar la fuente y sin el consentimiento –ni el conocimiento- del autor ni del medio que la había publicado.
Personalmente, considero que el hecho es una violación de mi derecho a decidir en qué medios y en qué circunstancias elijo o no expresarme. Me parece grave que pueda publicarse algo con mi firma, más aún como carta de lector, siendo que yo nunca tuve contacto alguno con los responsables de ese medio.
Es curioso que habiendo leído el texto, en el que se hablaba del derecho a la autodeterminación de la identidad propia de una comunidad, hayan decidido usurpar la identidad individual de quien lo había escrito para publicarlo como una "carta de lector".
Ratifico el contenido de ese texto.
Pero al mismo tiempo denuncio públicamente que no autoricé ni consentí en modo alguno su publicación en ese medio, y que jamás fui consultado al respecto.
Hubiera sido muy fácil preguntarme: la nota llevaba, un renglón debajo de mi nombre, mi dirección de correo electrónico.
Marcos Sourrouille
DNI 27.147.125
http://ar.f346.mail.yahoo.com/ym/Compose?To=soumarcos48@gmail.com




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