Por Lucas Chiappe *
Datos para seguir aclarando el panorama Forestal-Papelero en
nuestra Bioregión
Actualmente en el Hemisferio Sur ya hay cerca de 60 millones
de hectáreas de tierra ocupadas por plantaciones industriales de árboles. (1)
Aunque la expansión de los monocultivos data de tiempos coloniales,
el gran auge de las plantaciones de árboles industriales, es un fenómeno
bastante reciente, de los años '60 y '70. Los programas de ajuste estructural
impuestos en los países del sur por las instituciones internacionales
neoliberales como el Banco Mundial y el FMI aceleraron su desarrollo. A cambio
de crédito se obligó a los gobiernos a liberalizar sus regímenes de comercio y
ofrecer incentivos y subvenciones para actividades orientadas hacia la
exportación... y apoyándose en la supuesta “Revolución Verde” promovida por la FAO y estimulada por las
agencias bilaterales como GTZ y JICA, finalmente lograron instalar sus
argumentos en ámbitos científicos y académicos e incidir en las políticas de
Estado de varios países que, aplicando modelos bastante similares, promovieron
en América Latina las plantaciones forestales con destino a la industria
papelera. (2)
Según la FAO,
la superficie de forestaciones con especies exóticas en el sur se incrementó en
más del 50% entre 1990 y 2010, de 95
a 153 millones de hectáreas, y calculan que otros 40 a 90 millones de hectáreas
se plantarán antes de 2030.
En Ecuador se promueve en la actualidad la plantación de 1
millón de hectáreas de monocultivos forestales para la venta de certificados de
reducción de emisiones (CER) en el mercado mundial de carbono, a través del
programa Proforestal.
En Chile los monocultivos cubren cerca de 3 millones de
hectáreas, y durante el año 2012, la
CONAF (Corporación Nacional Forestal), entró en la fase dos
del desarrollo del Plan de Preparación de REED+ en Chile, como nueva opción
para incentivar la forestación y manejo del bosque: Se trataría de una nueva
alternativa para impulsar la “expansión de especies exóticas” a fin de validar
las acciones y propuestas de la
Conaf, en relación a los mal llamados “bosques
implantados”... como si estos monocultivos de árboles de rápido crecimiento
cumplieran la función de: “agentes mitigadores del cambio climático”.
("Transacción de Bonos de Carbono Forestal de Chile (PBCCh) e Iniciativa
REDD+"). (3)
En Uruguay: 250.000 hectáreas
son de la forestal internacional Montes del Plata, el mayor propietario de
tierras del país, que está construyendo otra planta de celulosa en Colonia.
200.000
hectáreas tiene Forestal Oriental (ex Botnia), que
gestiona la planta de celulosa de Fray Bentos. 160.000 son las hectáreas que
posee la empresa agrícola El Tejar, de capitales argentinos.
140.000
hectáreas tiene la forestal Weyerhaeuser, que fabrica
paneles.
En Argentina: se prevé la instalación de nuevas pasteras en
Corrientes, Misiones... y no hay que ser adivino para imaginar el destino de
las miles de Has de pino que ya se plantaron y se siguen subvencionando en
Neuquén, Río Negro y Chubut. Además la Asociación Forestal
Argentina (AFOA) proyecta llegar, en 2018, a tres millones de hectáreas. Misiones
concentra el 59 % del monocultivo forestal. Le siguen Entre Ríos (11 %), Buenos
Aires y Corrientes (ambas con 8 %) y la Patagonia (4 %). Una sola multinacional del
sector (Alto Paraná) concentra el 10 % de la tierra de Misiones (233 mil
hectáreas). Y es el emblema del monocultivo en la tierra colorada. (4)
¿Por qué a ningún Diputado se le ocurrió brindar un subsidio
tan generoso para la restauración de los bosques nativos diezmados por la
industria maderera en el Siglo XX?
La Ley
25.080 fue aprobado por el menemismo (1999). Subsidia todos los pasos
productivos: Las empresas no deben pagar impuesto inmobiliario por las tierras
y están exentos del pago sobre ingresos brutos. Además cuentan con devolución
del IVA. Otorga “estabilidad fiscal” por 30 años (cualquier modificación
impositiva, que afecta a todos los ciudadanos, no modifica el régimen fiscal de
las compañías). En consecuencia el monocultivo de árboles, pasó de 600 mil
hectáreas en 1998 al doble (1,2 millones) en 2008. (5)
Es decir que el Estado por decisión de un grupo de
Legisladores "convencidos y/o coimeados" por el lobby forestal
nacional y por las corporaciones trasnacionales ávidas de trasladarse al
hemisferio Sur, ha invertido en los últimos 30-40 años, centenares de millones
de pesos (de nuestros impuestos) en la promoción y subsidio de negocios
forestales privados... provocando a la vez, la destrucción y desaparición de
nuestros bienes naturales más preciosos: Los añosos bosques nativos que hasta
hace poco más de un siglo recubrían gran parte de la Argentina; inmensas
superficies de pastizales a los que terminan degradándole sus suelos y agotando
sus napas de agua superficiales y subterráneas... Incluso se está llegando al
disparate de fomentar su implantación en la meseta patagónica ya arrasada por
la ganadería intensiva de ovinos y en los humedales más importantes de nuestro
país (a los que habrá que drenar con terraplenes)... una locura sólo comparable
con la invasión de la soja para alimentar cerdos en China... o la estafa de la
minería a cielo abierto aplaudida y fomentada por todos los integrantes de los
tres poderes de nuestro Estado "bobo".
Un Dato más para redondearle mis reflexiones a los
incrédulos de siempre:
"La ley 25.080 en Argentina vencía en enero de 2009,
pero insólitamente fue prorrogada por el Congreso en noviembre de 2008... hasta
el 2018... como pedían las empresas nucleadas en AFOA".
"Casualmente en Chile, el Senado está por aprobar la Ley de Fomento Forestal DL 701
(ya votada en la Cámara
de Diputados el pasado 2 de Abril), extendiéndola en 20 años: 2013-2032"
Como comenta mi colega Bernardo Reyes Ortiz de la Ong Ética en los Bosques:
"Extender por 20 años más los subsidios a la forestación de pinos y
eucalipto, equivale a regalarle un jugoso cheque de nuestros impuestos a las
grandes empresas forestales para que sigan expandiendo su negocio en otros
países y controlando cada vez mayores porciones del negocio".(6)
Obviamente no se trata de "detalles menores' como están
tratando desde siempre de hacernos creer "los dueños del negocio",
dado que esas son algunas de las razones que transforman estos monocultivos en
una plaga que amenaza la propia subsistencia de nuestros bosques nativos...
Y si no lo creen así, les sugiero que crucen la cordillera y
contemplen con sus propios ojos la magnitud del desastre forestal chileno y su
acelerada pérdida de biodiversidad, a medida que las plantaciones van
sustituyendo los bosques nativos originarios.
Imagenes: AIFBN -
mapuexpress.net - Referencias: (1) WRM Uruguay - (2) Amigos de la Tierra (Costa Rica) - (3) Asociación Ingenieros Forestales por el
Bosques Nativo (Chile) - (4) GRR
(Corrientes) - (5) Darío Aranda - (6) Bernardo Reyes Ortiz
* Proyecto Lemu-Epuyén
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Nota relacionada: Opinión: "La corporación forestal-papelera", por Lucas Chiappe






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