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viernes, mayo 22, 2009

Haiku para Mario Benedetti


Por Héctor Soae

HAIKU PARA MARIO BENEDETTI

El río llegó
al seno claro del mar .
Tu y la canción .

Meir

“No te rindas”, de Mario Benedetti


Enviado por Marta Sahores

NO TE RINDAS

No te rindas, aún estás a tiempo
De alcanzar y comenzar de nuevo,
Aceptar tus sombras,
Enterrar tus miedos,
Liberar el lastre,
Retomar el vuelo.

No te rindas que la vida es eso,
Continuar el viaje,
Perseguir tus sueños,
Destrabar el tiempo,
Correr los escombros,
Y destapar el cielo.

No te rindas, por favor no cedas,
Aunque el frío queme,
Aunque el miedo muerda,
Aunque el sol se esconda,
Y se calle el viento,
Aún hay fuego en tu alma
Aún hay vida en tus sueños.

Porque la vida es tuya y tuyo también el deseo
Porque lo has querido y porque te quiero
Porque existe el vino y el amor, es cierto.
Porque no hay heridas que no cure el tiempo.

Abrir las puertas,
Quitar los cerrojos,
Abandonar las murallas que te protegieron,
Vivir la vida y aceptar el reto,
Recuperar la risa,
Ensayar un canto,
Bajar la guardia y extender las manos
Desplegar las alas
E intentar de nuevo,
Celebrar la vida y retomar los cielos.

No te rindas, por favor no cedas,
Aunque el frío queme,
Aunque el miedo muerda,
Aunque el sol se ponga y se calle el viento,
Aún hay fuego en tu alma,
Aún hay vida en tus sueños
Porque cada día es un comienzo nuevo,
Porque esta es la hora y el mejor momento.
Porque no estás solo, porque yo te quiero.

Nota relacionada:
Cuando se van apagando las luces: homenaje a Mario Benedetti, por Emilio Alfredo Bolado

lunes, mayo 18, 2009

Cuando se van apagando las luces: homenaje a Mario Benedetti, por Emilio Alfredo Bolado

Por Emilio Alfredo Bolado
Foto: Crítica de la Argentina


Para quienes somos amantes de la poesía, y de varias otras cosas más, creo que compartirán que ha muerto un genio, de esos que saben que no hay fronteras, sólo distancias, más cortas, más largas, pero sólo tenemos distancias entre los hombres.

Mario Benedetti fue uno de los poetas, intelectuales, militantes y escritores más comprometidos con su época, como pocos, pocos los que quedan; escribió sobre todo lo que sentía, sobre la vida, la muerte, las personas, los humanos, los inhumanos, las mujeres, los hombres, y los demás, no era capaz de maldecir sin una lección de por medio y amó todo lo que hizo como pocos seres, Mario Benedetti se hizo grande mucho antes de hacerse viejo, cosa que no muchos pueden conseguir.

Sus poesías, poemas, ensayos, escritos tenían la particularidad de reflejar su época con una profundidad y una sencillez capaz de conmover a cualquiera, de vocabulario sencillo, comprensivo, profundo y casi siempre optimista le entregó su vida a las letras, a los versos a la rima, a los dolores de cabeza para entenderlo en mas de una vez, creía por lo que luchaba, y luchaba por lo que creía, su vida ha sido un capicúa.

Murió un hombre, y nació otro, nada de mitos, nada de ídolos ni leyendas, no me lo hubiera permitido, si se enterara, él creía en el hombre y por eso es bueno reconocerlo como tal.

Estaba lleno de amigos y de gente que lo admiraba y mucha otra que seguramente nunca lo entendió, a esos que mal llamamos enemigos…

Escribió mas de 180 poesías de entre las mas reconocidas pasando por todos los temas por los que cualquier hombre que se llame pensador o razonable pudiera inquietarle, con la delicadeza de dejar siempre la cabeza caliente, de quienes teníamos el gusto de leerlo y por ello pretender conocerle…un poco.

Cuando las personas como Mario Benedetti se van, vuelven reencarnados en miles de personas o millones que lo han leído que lo han contemplado a través de sus escritos y pensamientos, su falta de fronteras nos invita a contemplar la capacidad de tener siempre un sueño infinito, al escribir de otros tiempos de otras historias lejanas a la nuestra, invitándonos a recordar y por ello mas de una vez a querer olvidar, era un escritor sin tiempo, ni espacios; claro que se permitía la osadía de soñar y que tenía el don de contagiarlo a los demás.

Seguramente quedará el tiempo de las cosas inconclusas y nacerán nuevos poetas y pretenciosos analistas de su prosa y de sus escrituras, pero Mario era un hombre libre, condición necesaria para la genialidad preso de sus inquietudes, sus deseos y su sueño…que por ser infinito será necesariamente Eterno.

Mario Benedetti, Gracias
14-09-1920 – 17 – 05 – 2009

jueves, abril 16, 2009

Nuevo blog dedicado a Alberto Laiseca


Por Nicolás Aused

Acá les mando la dirección del blog que estoy haciendo sobre la obra de Alberto Laiseca y como cualquier gil hace un blog, por qué yo no?

www.mundolaiseca.blogspot.com

Saludos desde Esquel

lunes, marzo 30, 2009

Reflexión sobre el libro “De mis recuerdos vengo, a mis recuerdos voy”, de Antonio Buss


Por Abla Carballo *

En la vejez se descubre el sentido o el no el sentido de toda la vida anterior.
Personas de edad elaboran de antemano una imagen triunfante de su vejez, la adoptan.
El pelo blanco, las arrugas, la metamorfosis no contradicen la inteligencia.
En Esquel tenemos ejemplo de ello, mujeres y hombres que la experiencia de vida enriquece su pensamiento; los conocemos por sus obras literarias, sus expresiones plásticas, su creatividad musical, su persistencia y apasionamiento por lo que hacen. Además, lo más importante, por su don de gentes encantador y la sabiduría de sus reflexiones
.

Antonio Buss es un abuelo narrador. Relator que, como él lo dice fue “tirando del hilo de la memoria, hilando sabiduría por ese amor profundo de las cosas más sencillas de la vida y por la Universidad de la Vida”. Aludiendo a la institución creada por diversas personas mayores en nuestra ciudad: sus pares.

Buss publicó, sin pretensión “De mis recuerdos vengo, a mis recuerdos voy” con historias vivenciadas. Y puso en ello imaginación y creatividad aprendidas en el transcurso de los años.

De abuelos inmigrantes alemanes, Don Antonio nació y pasó su infancia y juventud en la colonia Santa María, en La Pampa. Recuerda a su maestro y cura párroco don Franz Stratzelser, un germano de mirada severa que transformaba en dulce y tierna para sus discípulos con quienes, también, jugaba en los recreos.

Como tantos miles de hombres criados y trabajadores del campo, Antonio Buss decidió, aún con nostalgia y penas acumuladas, recorrer caminos para construir su propio destino.
Buss repasa y rememora en sus relatos las enseñanzas religiosas, espiriuales y prácticas de sus padres. Se detiene en las particularidades de los inmigrantes resaltando la riqueza de culturas diferentes, al poner énfasis en la necesidad de enseñar idiomas, tradiciones y folclore nativo y extranjero. Para “permitir –dice- que las generaciones siguientes vean por qué tienen perfecto motivo de deleite y orgullo en sus descendientes”.

A través de cuentos cortos, Buss evoca a su familia, la partida de sus hijos que, como él, se desprendieron para construir su propia existencia.

Y hace una advertencia no sólo para sus amigos este hombre que ya superó los 80 años que no se preocupa por la edad sino por la madurez a la que define como “un asunto absolutamente de decisión”.

Él tiene la certeza que no se debe perder tiempo inquietándose por los días que acercan a la vejez. Y desde su naturaleza y su concepto señala, “no hay mejor tiempo que éste para resolver tus problemas. No escribo para “Viejos... Viejos”, sino sólo para personas que tienen capacidad para pensar y decidir. (...) He visto empezar a cambiar a muchos adultos que pensaban que no podían hacerlo, algunos de los cambios más dramáticos que han ocurrido en la vida, han tenido lugar en la edad adulta precisamente”.

“El vivir, no es un deporte de espectadores –afirma Antonio Buss- el haber nacido significa ser participante en la arenga de la vida, eso nos ayudará a crecer mientras envejecemos”.
Antonio y otros abuelos narradores encontraron en Esquel la energía que realimenta sus vidas, orientadas al mundo de las representaciones que entusiasma.-

* DNI 4159560

Otro cuento de Nuri Montero en Internet


Enviado por José Montero Lacasa

Hola! ¡Otra vez le publicaron un cuento en Internet a Nuri!!!

Hay que entrar a www.fernandodevedia.com/blog para leerlo ¡Gracias!

viernes, marzo 20, 2009

La caída de la casa Lugones

Por Conrado Ferre

Soy un lector morboso: lo que más recuerdo son los detalles macabros. Y la familia Lugones tiene tantos que bien serviría para un relato gótico. Entiendo que el caso de Pirí no es como para poner al nivel de El castillo de Otranto. No obstante, hay un viejo fantasma en su historia.

Sólo un dato conocido: fue secuestrada en 1978 y es probable que haya sido torturada con una innovación que su padre, el comisario Polo Lugones había introducido en los interrogatorios: la picana eléctrica.

Polo es el huevo de la serpiente, una especie de consumación del mal que, además de ser un amante del progreso en materia de tormentos, se preocupaba porque en la familia no decayera el horror. En su historia y la de su padre los favores se pagan mal, las ánimas se condenan y resurgen en la vida de sus descendientes, siempre de formas terribles. De Leopoldo sólo recordemos que fue la figura más importante del modernismo literario en Argentina y el intelectual más influyente en la vida política de la época. De Polo (Leopoldo hijo) se cuenta un detalle espeluznante que no sé si es cierto, y en todo caso es muy difícil de constatar: de adolescente violaba a las gallinas mientras les retorcía el pescuezo para aumentar su goce (el propio, claro, no el de la gallina). Más rigurosos son otros datos: durante la presidencia de Alvear dirigía un reformatorio de menores y fue procesado por violación de menores (ignoro si los emplumaba). Para cuando lo condenaron había pasado el tiempo, y su padre intercedió ante el presidente Yrigoyen para salvar el honor de la familia (veremos dónde quedó ese honor). Primera ingratitud: Polo quedó en libertad y no obstante, años más tarde, Leopoldo Lugones anunciaba “La hora de la espada”, texto con el que se posicionó como ideólogo del golpe de Uriburu; él, tan comunista en su juventud. El general, bien agradecido con la familia o necesitado de un alma despiadada, designó a Polo como inspector de policía.

La segunda ingratitud es la que tuvo Polo hacia su padre. Conocido es el romance del poeta, que cuando no se dedicaba a canonizar a José Hernández y a Sarmiento, frecuentaba a una jovencita a espaldas de su señora esposa. Emilia Cadelago era una estudiante que se había acercado a la biblioteca para pedirle Lunario sentimental, un libro poco leído por entonces. Enterado Polo, se dedicó a investigar y a acorralar a su padre, a amenazar a la familia de la muchacha y en fin, a arrastrar al poeta al suicidio. Detengámonos aquí y hagamos el camino inverso: lo investigó con las mismas malas artes que –puede suponerse– adquirió como inspector de policía, cargo que obtuvo gracias al presidente Uriburu quien, simplificando, obtuvo su puesto gracias al apoyo de Leopoldo Lugones padre, quien mal había pagado los favores de Yrigoyen hacia su hijo cuando escribió “La hora de la espada”, ¿se entendió?

Pero continuemos. La literatura está hecha de detalles (o de pormenores lacónicos, dice Molloy), y en esta historia los hay jugosos.

Leopoldo coqueteaba con el suicidio, camino que –pasa el aliento del fantasma– siguieron también su hijo y uno de sus nietos. Éste último, además, terminó sus días en el Tigre, como su abuelo –y arrastra las cadenas–. Poeta al fin, Lugones le decía a su arma “la nena”, y es imposible no relacionarlo con su joven amante. Acorralado por su hijo, decidió suicidarse. No con “la nena” sino con arsénico. Pero ante tamaño acto poético, un farmacéutico de lo más prosaico le vendió menos cantidad de la sustancia. Gracias a ese comerciante tuvo una muerte lenta y dolorosa. Encontraron la cama al otro extremo de la habitación y su cuerpo doblado en dos. Es evidente que sus últimos momentos fueron una tortura (no sé qué hubiera dicho Cambaceres sobre esta herencia). Como coda, y para no dejarlo en paz ni muerto, el cura que lo transformó al catolicismo, Leonardo Castellani, lamentó ese “suicidio de sirvienta”.

Los años pasaron. Cuarenta y tres, para ser exactos. En 1981 muere la amada, Emilia Cadelago. Hay que pensar que la mozuela, una retraída estudiante, también tenía morbo, porque de anciana pidió que la sepultaran junto a un gatito de peluche que le había regalado Leopoldo.

En el último detalle se fusiona la novela gótica con el Marqués de Sade. Y el honor de los Lugones, para bien de los lectores, queda pisoteado por los cerdos. Hoy por hoy, vocativos como “mi tortolita de seda”, “mi abejita de oro”, “mi garcita de plata”, “mi perfume, mi vida toda” (todos ellos referidos a la joven Emilia) suenan más obscenos que firmar con sangre y semen las cartas de amor que le dirigía. Pero basta visualizar un gatito de peluche adentro de un ataúd para darse cuenta de que la muchacha apreciaba esas firmas.

Admitamos que esta convergencia de ternuras y gatos con ataúdes y sangre sugiere prácticas sexuales más heterodoxas de lo que nuestro prejuicio esperaría en un modernista.

martes, marzo 03, 2009

El asadito


Por Conrado Ferre

Estaban todos reunidos, no faltaba ni uno solo. Festejaban la buena marcha de la gestión en el comienzo de un año complicadito. El gobernador –no importa dónde estuviera sentado– ocupaba el centro.

A ver… mmmm… che, ministro… pasame un poco de chimi…— acomodó el culo en la silla y miró a su retoño.

Estás comiendo poco, nene… Mirá que este cordero vino de regalo y hay que comerlo todo.

El retoño protestó, pero su padre ya estaba en otra cosa. Expeditivo como era, le explicaba a uno de sus funcionarios cómo tratar un tema delicado. Era una lección de tacto y sutileza. Se aclaró la garganta con un carraspeo, tomó un trago de vino y se secó los labios:

Vos tratalos de vagos y atorrantes que así van a andar derecho…

Volvió a toser, esta vez eyectando pequeños fragmentos de cordero sobre la corbata de su subalterno.

Una cosa es lo que se dice— prosiguió —
y otra muy distinta es lo que se dice, no sé si me entendés.

El subalterno quedó perplejo por una fracción de segundo, pero inmediatamente se recompuso y asintió, convencido, con la cabeza. Su instinto de supervivencia le había traído a la memoria ciertas máximas de gente avezada en la lógica del discurso político.

Si hay unos pocos que van al paro yo no me preocupo, hasta nos hace ver abiertos y democráticos. Cosa que somos— afirmó mirando a los costados —El problema es la gran masa de docentes. ¿Y qué dice la gran masa de docentes? Entre nosotros, el mes que viene van a estar diciendo que no les alcanza la plata, porque son unos llorones— a su lado, un asesor simulaba acomodarse el cuello de la corbata para señalarle la presencia de la prensa —Salvo aquellos que día a día— continuó el gobernador con grandilocuencia —siguen con paso firme el rumbo de nuestra gestión, que es para todos y cada uno de los argentinos— (cerrado aplauso) —Pero mientras, que se desahoguen puertas adentro— continuó en voz más baja para el funcionario —
el problema no existe. El reclamo no existe. Y para eso, rienda corta, mano dura e insulto presto: vagos, atorrantes, tienen dos meses de vacaciones y encima se quejan; sean solidarios, carajo.

Las últimas palabras las dijo en un tono más elevado, y mientras tanto mantenía en el tenedor un trozo crujiente de cordero, cuya grasa iba desparramándose con el movimiento circular de sus gesticulaciones, manchando el mantel y las solapas de los circundantes.

Mientras tengan su metro cuadrado de pasto para comer— continuó ya desgarrando el trozo de cordero en su boca —no les interesa nada más.

Sin terminar de masticar, hincó el tenedor y fue preparando otro bocado, abriendo la carne con el cuchillo:

Por suerte, querido— dijo dirigiéndose a todos —existe la clase media: es una promesa de bienestar para la clase baja, y se gobierna sola porque teme perder lo poco que tiene.

—¿Y la clase alta?— preguntó su retoño, el único que se atrevía.

Esos somos nosotros, chambón— todos los comensales estallaron en risotadas dejando ver el bolo de cordero a medio mascar.

El obsecuente del grupo, que no se distinguía mayormente de los demás, extendió un poco la suya para que se oyera claramente de dónde provenía:

Si me permite, gobernador, el cipayo huelguista suele decir que la educación está devaluada, y sin embargo, los miles de docentes que han concurrido a sus trabajos demuestran que sigue vivo el espíritu crítico y el compromiso con el saber.

Se hizo un silencio incómodo que varios intentaron disimular pidiendo un aplauso para el asador. Después, el gobernador se secó los restos de grasa que brillaban en su boca y se deshizo en halagos hacia el corderito patagónico:

Tiene esa cara de bueno que te da risa, no? Falta que venga, prenda el fuego y se suba a la cruz solito. Ministro, me pasa el chimi otra vez…?— y así siguieron.

Pero a unos pasos de allí tenía lugar otro diálogo (telepático éste).

Mendieta: —Así que el docente que trabaja cuando hay paro es la refutación viviente del mal estado de la educación.

Diógenes:
—Mire usté, parece que fuera el síntoma.

Mendieta: —Que lo recontraparió… vamos a otro asado que el corderito me cae mal.

viernes, febrero 27, 2009

La loca en el ático (de palacio)


Por Conrado Ferre

Lady Margaret Lucas Cavendish escribió ficción, no ficción y tal vez ficción. Teorizó en el aire y cayó parada. La rescató el feminismo, pero Virginia Wolf la trató de pepino. Hágase súbdito

“Mad” Marge es un personaje de lo más extraño. Su costado banderizo y osado le valió el rescate del feminismo, que siempre exagera un poco la épica de sus heroínas. Pero además las acartona, y ésta es una chiflada de lo más atractiva, que se puede disfrutar al margen de esas lecturas, o paralelamente, si se quiere.

Vamos a acomodarnos para el viaje: se trata de Lady Margaret Lucas Cavendish, duquesa de Newcastle (1623-1673). El duque, William Cavendish, era un hombre influyente de la corte de Carlos I, de modo que él y su mujer acompañaron a los reyes en los vaivenes políticos que los llevaron de la isla británica al continente. Su esposo le abrió varias puertas (nada de guarangadas), por ejemplo la de la Royal Society londinense, en el encuentro de ciencias de 1667. La conocí porque sus Atomic Poems fueron musicalizados hace poco. Como le hubiera pasado a cualquiera, el nombre del poemario llamó mi atención.

La primera vez que la vi, justamente, estaba entrando a la Royal Society. La acompañaba un séquito servil de regordetes con peluca empolvada y llevaba un vestido diseñado por ella misma: cola de seis metros de largo manejada a razón de una doncella por metro. En general –lo supe después– era tildada de excéntrica por sus modales y por cierta androginia que no sé muy bien en qué consistía. Una mujer con fama de excéntrica en pleno barroco, plétora de excentricidades. Ávida de renombre, todo lo demás era sólo un medio. Entre 1653 y 1671 publicó literatura, libros científicos y filosóficos en los que discutió con las autoridades de su época (hombres, por supuesto). Empezaba a aburrirme cuando leí los poemas atómicos, una serie de encantadoras suposiciones, de lo más arbitrarias, acerca de cómo está compuesto el mundo. La Duquesa discutía con la hegemonía de su época, sí, y mandaba fruta a lo pavote. Pero todos lo hacían. A mis ojos eso la hizo más entrañable y, en todo caso, le sumó atrevimiento.

Más adelante conocí rasgos que me llamaron la atención por su actualidad. Por cierto, era un personaje absolutamente extemporáneo por más de una razón: escribió uno de los primeros ejemplos de novela sci-fi, The description of a new World called Blazing World, donde la narradora –además de repetir una palabra tranquilamente en pleno título– invade un país (se sugiere Inglaterra) con hombres-pájaro, hombres-pez y piedras de fuego, posa en toga e invita a los lectores a convertirse en sus súbditos. Además, en su primera publicación, defendió la escritura femenina con una metáfora de raíz etimológica (y un argumento, en su caso) que la teoría literaria no descubriría sino hasta el posestrucutralismo: no se ve mal que tejamos, dice, pero “escribir poesía es tejer con el cerebro” (Prefacio a Poems and Fancies, 1653).

Después, nuestra relación comenzó a enrarecerse. No en un mal sentido, se hizo muy interesante: identidades veladas, paralelismos con algún desplazamiento sugestivo, ambigüedades. En el barroco gustan las máscaras y en nuestra época también. La realidad, entonces, se hizo más inestable.

Me llamó la atención una coincidencia. En 1663, “Mad” Marge escribió un epistolario apócrifo en el que discutía las ideas de Hobbes, Descartes y algún otro (Philosophical Letters, 1663). En México, Sor Juana (1651 o 48-1695), en la Respuesta a Sor Filotea, discute acerca de teología con las autoridades eclesiásticas (una actitud que le alcanzaba para ser quemada como bruja, hereje y puta). Pero además, esgrime y hace gala de un saber secular muy mal visto por esas mismas autoridades (suficiente, entonces, para quemarla y después quemar sus cenizas). Sor Filotea es también un nombre falso: se trata de Manuel Fernández de Santa Cruz, Obispo de Puebla, que en un gesto de lo más andrógino, había enmascarado su nombre tras una identidad femenina para amonestar a la pobre Sor Juana por un escrito anterior.

Todavía no había salido de estas sorpresas, cuando todo comenzó a ser todavía mucho más moderno: la verdad científica tambaleó. Parece que la costumbre de apoyar las aseveraciones de la ciencia con experimentos no pertenece sino a una época avanzada. En el siglo XVII, leo por ahí, si bien ya había una efervescencia de laboratorio, no se consideraban indispensables cuando había buenos argumentos (por ejemplo, imagino: debajo de la tierra hay un imán… ¿qué? ¿no se caen las cosas acaso?) Nuestra aristócrata de larga cola, en Atomic Poems se tiraba a la pileta a ver si acertaba alguna. Pero como era cualquier cosa menos tonta, usaba la poesía como salvaguarda. Esta es su forma de borrar las fronteras entre la literatura y el discurso científico:
“No puedo decir que no haya oído hablar de átomos, figuras, movimientos y materia, pero no lo he razonado exhaustivamente. Si me equivoco, no tiene mucha importancia, porque mi discurso sobre esos aspectos no tiene que ser tomado como auténtico: así, si hay algo que valga la pena resaltar es una buena oportunidad; si no, ningún daño se ha hecho, ningún tiempo se ha perdido […]. Y la razón por la que escribo en verso es porque creo que los errores se disimulan más en la poesía que en la prosa, ya que los poetas escriben más ficción, y la ficción no se da como verdad, sino como pasatiempo”. (cursiva mía)

Por cada Darwin que acertó con sus teorías, la historia de la ciencia tiene mil intentos disparatados que son mucho más entretenidos de leer. La teoría de Marge es más o menos como sigue: la materia está compuesta por cuatro elementos: fuego, tierra, aire y agua. Estos elementos (puros o mezclados en diferentes proporciones) están compuestos a su vez por átomos de diferentes formas. Los del fuego son puntiagudos; los de la tierra, cuadrados y llanos; los del aire, largos, rectos y huecos; los del agua, redondos y huecos. Forman en armonía todo lo que vemos en el mundo natural, pero si están en desacuerdo y luchan, sobrevienen la enfermedad y la muerte. Así se arma una teoría científica valiéndose de una lógica poética.

Para terminar, el juicio de Virginia Wolf: “¡Qué espectáculo de soledad y rebelión ofrece el pensamiento de Margaret Cavendish! Parece como si un pepino gigante hubiera invadido las rosas y los claveles del jardín y los hubiera ahogado. Es una lástima que la mujer que escribió: ‘Las mujeres mejor educadas son aquellas cuya mente es más refinada’ perdiera el tiempo garabateando tonterías y hundiéndose cada vez más en la oscuridad y la locura, hasta el punto que la gente se agrupaba alrededor de su carroza cuando salía. Naturalmente, la loca duquesa se convirtió en el coco con que se asustaba a las chicas inteligentes” (Una habitación propia)

Pido disculpas por lo extenso de las citas e invito a los súbditos de Lady Margaret Lucas Cavendish (“Mad” Marge), Duquesa de Newcastle, Escritora, Científica y Filósofa a la Violeta, a leer algunos de sus poemas atómicos, pura ciencia especulativa.

viernes, febrero 20, 2009

Barcelona-Tokio en Google Earth


Por Conrado Ferre

Si hiciera falta presentarlo, Enrique Vila-Matas es un escritor de cierto renombre en Barcelona que tiene títulos tan atractivos como Suicidios ejemplares (1991) y libros ingeniosos como Historia abreviada de la literatura portátil (1985). Como todos, con el tiempo se vio en la vorágine editorial y se dio a publicar las ideas más o menos peregrinas que le van surgiendo, notas sobre literatura y literatos, sus opiniones sobre España y Barcelona, en fin, cosas que interesarían si Vila-Matas fuera, digamos, Borges, y si además estuviera muerto (circunstancia que suele acarrear entre las editoriales encarnizadas guerras para publicar textos de poca monta). Dietario voluble (2008) –de tal libro se está hablando– es un compendio de jactancias y unas pocas cosas más. Mi amigo Fernando, con sus modos de carnicero, acuñó la frase “la literatura española bajó la persiana en el siglo de oro”. Pero como decía Borges que decía no sé quién, ningún libro es tan malo como para no tener algo bueno, sentencia que mejora si se la invierte y en la que “libro” vale por poema, película, cuento, etc. De paso, liquida cualquier intento de hacer un juicio totalizante sobre cualquier obra. El caso es que Vila-Matas, entre jactancia y jactancia, cuenta cosas interesantes. En Dietario… leí dos datos que me llamaron la atención porque constituían lo que los malos periodistas llaman, errándole al sentido estricto de la palabra, “una paradoja”. Llamémosle, con paráfrasis, informaciones que contrastan. Anuncio: vamos a hablar de Tokio y de temas que vienen a cuento de nada. La primera es que en Tokio, entonces, es muy común que la gente vaya por la calle con una valija. Este dato surrealista a primera vista tiene su explicación: parece que no les alcanza el día para recorrer toda la ciudad y volver a sus casas, entonces suelen ir por ahí con su ropa a cuestas. No se trata de un equivalente japonés del flâneur, el paseante baudeleriano. Las razones son laborales. Me imagino que llevar una valija por Tokio, siendo tokiota (es así, lo busqué en el diccionario), debe tener alguna significación social, tal vez de prestigio, tal vez lo contrario, de asalariado. Hice entonces lo primero que cualquiera haría, me metí en el Google Earth –súper adictivo–, y volé hasta Tokio. Cuando era un adolescente que recién empezaba a vivir solo, me fui unos días de vacaciones y dejé la basura sobre diarios, adentro del departamento. Cuando volví, el departamento estaba lleno de moscas. Levanté todo y abajo estaba plagado de larvas blancas retorciéndose. No quiero ser desagradable, pero ver Tokio me dio la misma sensación, la certeza de que somos una verdadera plaga, como en un extrañamiento. Pero estaba en otra cosa (la arborescencia de Internet se me está transformando en una manera de pensar). En esa acumulación humana, entonces, la gente anda con valija. La otra información se da varias páginas más adelante: en Tokio también, han bautizado un nuevo síndrome adolescente y post-adolescente con el nombre de hikikomori (inhibición, reclusión, aislamiento). Se trata de solteros parásitos de familias pudientes (pero tampoco demasiado adineradas) que se encierran en su habitación a vivir una vida exclusivamente virtual, o a veces ni eso, sin salir durante meses y a veces años. Como cualquiera puede advertir, se trata de la contracara del primer fenómeno. La conclusión podría ser que los japoneses están majaretas. Pero nada mejor que una conclusión para suspender la voluntad de conocimiento: concluir no es una operación de la epistemología, sino su detenimiento.

Me pongo a investigar en Internet como un hikikomori. La velocidad cibernética me rasga los ojos sin fumar nada. Lo primero que surge en la definición de un hikikomori (la palabra sirve para el individuo y para el fenómeno) es el estigma de enfermedad. No freak, que hasta alberga cierta simpatía, sino enfermo. Hikikomori, para cualquiera que recién ingresa al concepto, es lo anormal. Hasta aparecen vampirizados: “prefieren las actividades puertas adentro, pero en ocasiones salen, aunque si lo hacen, prefieren hacerlo de noche”. Wikipedia reafirma la idea, dice que los hikikomori suelen estar “surfing the Internet, reading, listening to music, and other non-social activities”. Inmediatamente me pongo a la defensiva: ¿por qué “non-socials”?, pienso. Chatear, por ejemplo, participar de una página wiki o 2.0, participar de programas de código abierto o de un foro, me parecen actividades de lo más sociales en el mejor de los sentidos. Unas líneas más adelante aparece una atenuación de la enfermedad (el encabezado anuncia que la nota ha sido reconocida por su imparcialidad). Dice que algunos, aunque raramente, suelen ganar grandes sumas de dinero, como Takashi Kotegawa, que de 14.000 dólares hizo 152 millones. En este punto –el dinero todo lo puede– se ha vuelto social el asocial. Pareciera que ante un fenómeno nuevo vuelven a reproducirse, aquí y ahora, las definiciones de normalidad y anormalidad que funcionan en nuestras sociedades, ya prácticamente idénticas de un extremo a otro del planeta. Sociedades de consumo al fin, se requiere gente pragmática en New York tanto como en Tokio. Llevar una valija por una ciudad desmesurada es una cuestión de utilidades. La reclusión y la inmovilidad no tienen justificación aceptable: si no producen ganancias, son patológicas.

Esta deriva (este webeo, diría un vivillo) me produce ganas de conocer algo más concreto, detalles. Por suerte, en uno de los artículos doy con la primera novela, una novela liviana, cuyo protagonista es un hikikomori: Welcome to de NHK, de Tatsuhiko Takimoto. Existe versión en castellano y también, por supuesto, el manga. No sé de qué novela estamos hablando, pero me alegro porque supongo que el tratamiento literario me va a dar una visión menos esquemática sobre el tema, más blanda o ambigua. Una fe injustificada. Hablar o escribir es hacerse cargo de mundos imaginarios, pero la literatura es el único discurso sobre la realidad que no reniega de su naturaleza imaginaria. En los próximos días me dispongo a volar hasta Tokio (vista cenital, zoom descendente) para ver el corazón de un individuo perdido entre millones de larvas.

jueves, febrero 05, 2009

En Neuquén: preparan el II Congreso Latinoamericano de Comprensión Lectora


Por Etherline Mikëska

II Congreso Latinoamericano de Comprensión Lectora, Jaime Cerrón Palomino
07 al 11 de Septiembre 2009- Neuquén, Patagonia Argentina

Estimados y estimadas amigos, amigas y colegas:

Nos complace comunicarles que ya se encuentra a vuestra disposición la información en: fundalectsur.em.org@gmail.com referida al II Congreso Latinoamericano de Comprensión Lectora: Jaime Cerrón Palomino, Leer, para producir más cultura, con Sede en Neuquén, Patagonia Argentina, a desarrollarse desde el 07 al 11 Septiembre 2009.

Por cuanto esencialmente los PARÁMETROS LECTORES, han desplazado sus misiones y funciones tradicionales a partir de la transculturalidad, globalización y tecnocibernia entre otras, es menester detenerse a contemplar esos cambios tan rápidos y vertiginosos y ofrecer nuevas estrategias y alternativas desde el desarrollo socio – cultural tendientes a una mejor calidad de vida. Creemos firmemente que no es un problema solo de convergencia educativa si no más bien, de toda la sociedad en su conjunto, es por ello que los INVITAMOS a participar en alguna de las distintas opciones que se desprenden en el detalle de este proyecto.

Estamos convencidos de la importancia que los aportes de distinta índole tanto personales, subsidiarios, adhesiones o difusión, suman instancias favorables al desarrollo de cualquier situación humana y agradeceremos su pronta respuesta.

Al observar las necesidades concretas de nuestra actual generación, la inquietud de jóvenes, de maestros y la necesidad de integrar a la sociedad desde sus distintos estratos sociales en Proceso de formación, nos planteamos una experiencia inclusiva, de participación, integradora a partir de una convocatoria que afecte la participación popular de los países latinos afectados por la misma problemática.

Adjuntamos Planilla de Inscripción y Convocatoria sintética (solicitarlas en la dirección fundalectsur.em.org@gmail.com).

Esperamos su grata intervención.
Saludamos deferentemente.

Téc. Etherline Mikëska
Pta.II Congreso de Comprensión Lectora-Arg.

Dra. Berta López Rojas.
Pta. Centro Cultural-Perú.

Lic. Gabriela Sánchez.
Secr.Ejec. Arg.

Magíster Lilí Muñoz
Pta.Comité Científico Org. Arg.

Auspiciantes: Fundación Lecturas del Sur del Mundo, Neuquén, Argentina.
Org. Latinoamericana de asistencia a las problemáticas lectoras, sin fines de lucro.
Centro Cultural Jaime Cerrón Palomino, Huancayo, Perú.

martes, diciembre 02, 2008

“Somos un mar de fueguitos”, por M. Vilches


Por Marco Vilches

...haga fuego con ramitas de “ganamos”
y en el horno del corazón ,
que le presten sus hermanos
cocine esa esperanza a repartir...


puede que quepa todo el mundo en un patio, sitio donde está la primera rayuela, el primer beso, que no es poco... un patio, donde “arda la vida con tantas ganas” como lo es el de gisela, en el cual se puede reparar el arco iris, siempre.

la compartida “ ...de los que llenan el aire de chispas...” fue un nina (fuego) para valerse de materiales didácticos, instrumentos, libros, a utilizarse en el asentamiento pujol II y nueva chubut. de puerto madryn, tierras tomadas en justo derecho.

tarde nos dimos cuenta que la killa(luna) estaba recostada junto a jairo, creciendo como mariposa en un terreno tomado, trazos en la noche estirándose con el fuego bueno.

violonchelo, charango, madejando la memoria del “exilio”, un desprendido color del wiphala en el patio; luego la cuerda de tambores arremetiendo a tanto “silencio” .

ese día pantaleón gonzáles, creador de la patagonia canta en Bariloche y comenzaría a mirar desde allá arriba el “mar de fueguitos”, como no podía ser de otra manera, en el día de la música … dejándonos un ardor, su canción peregrina.

en un momento me crucé con el lucho carranza , “bajo los huesos” de sus palabras, en un momento me crucé con una mirada... que todavía me dura por acá…

por porfía continúa el fuego, los compañeros trashumantes convidan a acercarse, a encenderse…

marco

palabras prestadas de julio leite, eduardo galeano.

lunes, octubre 27, 2008

Literatura: “El misterioso crimen del Penthouse”


Por Jorge Alberto Baudés *

Queridos amigos de la Comarca Andina, comparto con ustedes algunos retazos de mi mágico mundo.

El misterioso crimen del Penthouse

_ Frangulis, -musitó el inspector apenas transpuso el marco de la habitación. Esa era la expresión que acostumbraba a descerrajar Artemio Spadone cada vez que topaba con un caso complicado. Su ayudante, Jeremías, había desarrollado varias especialidades como perito y comenzó a escudriñar en cada rincón del penthouse tratando de hallar signos que llevaran a entender la confusa muerte del único ocupante del inmueble: Juan Sabsani. Ya habían sido interrogados los vecinos más próximos como así también el locuaz encargado del inmueble, Don Fermín, quien pretendía desentrañar con su amplia bonomía y una exasperante simplificación una muerte que no registraba testigos, ni indicios que permitieren deducir móviles que llevaren a tal desenlace. El cuerpo inerte del occiso era mudo relator de los hechos acaecidos donde las sombras y el silencio ocultaban cómplices la furtiva mano que había acabado con su existencia.

_ Frangulis, -volvió a repetir impaciente Spadone quien recorrió con su mirada en forma escrutadora cada ángulo de la habitación donde yacía inerte el occiso. Las puertas y ventanas no registraban signos de violencia, encontrándose cerradas por dentro. El cuarto estaba desordenado como si una violenta pero breve lucha se hubiese desatado entre el inquilino y su invisible ejecutor. Sin embargo, no había marcas ni golpes en su humanidad y las manchas hemáticas que salpicaban la escena se compadecían con el vómito sangrante que habría atormentado los últimos instantes previos a la expiración del desafortunado hombre.

_ No hay duda de que la muerte ha sido por asfixia, -dictaminó el forense al observarlo en su exámen, agregando al mismo: _ los alvéolos de sus pulmones están inflamados aunque no quedan vestigios de qué sustancia pudiere haberlo provocado.

Unas breves manchas circulares y húmedas en la alfombra avivaron una vez más la agudeza sensitiva del inspector quien detuvo prontamente su mirada en la instalación de las cañerías, las que relucían a pesar de la vetustez del inmueble. Fermín admitió al ser interrogado que él reparaba constantemente las mismas arreglando fugas y obturando fisuras lo que hacía eficientemente tanto con el agua como con el gas. Una nueva mirada escrutadora alcanzó al sagaz inspector para sentenciar al atónito portero con la orden de detención que cursó a los agentes policiales presentes, consolidando sus sospechas aunque ignorando aún el motivo que lo impulsara a tal cometido. _ Está usted arrestado por sospecharlo autor del éste horrendo crimen. _ Confiese Fermín, está usted en graves problemas. No quedan alternativas.

Acuciado por descubrir los indicios que habían puesto en evidencia su autoría y acorralado por la acusadora mirada de Spadone, Fermín encogió sus hombros, y enrojecido su rostro de vergüenza y rabia contenidas reconoció su autoría.

El expediente hubiere sido apenas un trámite más antes de su archivo como otro hecho irresuelto a no ser por la astucia de Spadone quien descubriera que la cañería de agua, previamente desafectada a tal fin había sido la conductora de ese mortal y silencioso asesino: el monóxido de carbono, hábilmente introducido por Fermín al obturar la salida de los radiadores y conectar transitoriamente los ramales de agua y gas de los servicios que él mismo atendía. El móvil del hecho tal vez nunca será develado pero, al menos, la sombra de un asesino penará desde este día, entre lúgubres y silenciosas rejas.

Jorge Alberto Baudés

jueves, octubre 23, 2008

Proyectan la organización del IV Encuentro de Escritores "Esquel Literario 2009"


Por Esquel Literario

La proyección del Encuentro de Escritores "Esquel Literario" hacia el 2009 y sus preparativos fue el tema de la reunión mantenida días atrás por el Subsecretario de Cultura de Esquel, Claudio Dalcó, con los escritores locales Ariel Puyelli y Gustavo De Vera.

Tal como lo había anunciado el funcionario del área cultural, los lineamientos que caracterizarán el próximo encuentro de escritores en la ciudad cordillerana de Chubut, en la que será su cuarta edición, girarán en torno a la integración entre los escritores patagónicos de Argentina y Chile, las actividades literarias de cara a la comunidad (en escuelas, barrios, penitenciería, hospital, bibliotecas, etc), y la construcción de una "memoria del Encuentro" a partir de las conclusiones que se obtengan sobre de temas propuestos para discutir entre los escritores participantes.

Al respecto, de planea abrir una convocatoria para la recepción de temas que sirvan como eje a las instancias de debate en el seno del encuentro.

La reunión entre el Subsecretario Dalcó y los escritores esquelenses que vienen organizando las actividades literarias en el Centro Cultural Melipal de Esquel se llevó a cabo inmediatamente después de concluída la tercera edición del Encuentro de Escritores "Esquel Literario" (llevada a cabo entre los días 16 y 18 del presente mes), cuya evaluación, se dijo, conformó las expectativas previas de los organizadores. "Pensábamos en un encuentro caracterizado por la modestia que impuso el incidente del volcán Chaitén, pero que fuera el punto de partida para la organización del IV Encuentro en el 2009", aseguraron.

Como anticipo de las primeras acciones de cara al 2009, se supo que habrán de realizarse una serie de pre-encuentros, el primero de los cuales se llevará a cabo a mediados de diciembre próximo, con la participación alternada de pequeños grupos de escritores regionales con los que se espera dar una forma definitiva al próximo Encuentro.

"Además -añadieron- se mantendrá un contacto permanente con todos los escritores de la región, aprovechando las vías de comunicación que hoy se disponen y que permiten una relación fluida entre todos para ir ajustando ideas, propuestas y temas que trataremos de reflejar en el IV encuentro Esquel Literario", concluyeron.

martes, octubre 21, 2008

Escritores de Roca presentan su blog


Por Silvia Sánchez

Hola a todos! los invitamos a visitar www.desdeelanden08.wordpress.com donde hemos reeditado las revistas Desde el Anden publicadas hasta la fecha.

martes, octubre 07, 2008

Literatura: “El atípico”, por Jorge A. Baudés


Por Jorge Alberto Baudés *

Queridos amigos de la Comarca Andina, comparto con ustedes algunos retazos de mi mágico mundo.

EL ATIPICO

Se levantó más temprano que de costumbre. El calor de los radiadores le quitaba el aire. Necesitaba caminar, despejar sus ideas, oxigenarse.

Se sorprendió al abrir la ventana y advertir que el invierno sería más crudo que de costumbre. Estaba nevando. No era habitual, tan próximo al mar como se encontraba. Se abrigó. Controló que las ventanas permanecieran cerradas. Transpuso la puerta…

La calle se lo tragó en un segundo en su magia blanca. No había nadie más allí. Todo reposaba en una pasmosa calma. Las calles congeladas por el hielo seguramente acobardaban a más de un transeúnte y a los vehículos que normalmente atiborraban las mismas en una frenética puja por ocupar, contra la ley de Arquímedes, el mismo lugar, al mismo tiempo.

Dejó, detrás suyo, los barrios residenciales y se internó en la zona comercial.

Observó que los pocos edificios que aún mantienen su estirpe señorial de épocas rutilantes fueron rescatados para guarecer expresiones culturales, acosadas también por un mundo vertiginoso que no se detiene ya a contemplarlas.
Entonces, la vio.

La original cartelera que anunciaba la entrada del Museo de Artes Visuales había sufrido, una vez más, la mano vandálica de la descultura o en realidad, la cultura de los que se automarginan en su superación personal. Una de las mayólicas que artesanalmente habían sido colocadas formando una sugerida propuesta, había sido despiadadamente arrancada. El mensaje quedaba desdibujado. O tal vez…allí comenzaba realmente…

Caminó aturdido. Pasaron un par de horas. Los comercios, comenzaron a desperezarse y las primeras cortinas metálicas dejaron oír sus chirridos al desplazarse por sus vencidos y oxidados rieles.

Buscó casi desesperadamente. Entró en un negocio atiborrado de materiales de construcción y con gran minuciosidad se entretuvo en el sector de los cerámicos.

Un empleado concurrió a auxiliarlo en el preciso momento en que a él se le esbozaba una sonrisa de placer. La consternación del vendedor fue mayor aún al advertir que la ambiciosa y pertinaz búsqueda se había limitado a una pequeña baldosa cerámica de color terracota, de la que abundaban con seguridad en patios y salones.

El hombre se retiró con su preciada carga que incluía asimismo un pequeño envase con pegamento instantáneo.

A pocas cuadras de allí, momentos después un reluciente cartel retomaba su anterior prestancia…

Volvió a su casa. Se sentía artífice de una gran conquista. Se recostó pensando en la gente que ahora podría identificar el lugar, ingresar al recinto, gozar con una cuota de humanismo, que se alejaría del plástico y de las máquinas y sus corazones volverían a vibrar, sensibles.

Estaba satisfecho de su obra. No tenía más proyectos por el momento. Otro, seguramente, pondría la siguiente baldosa de cerámica si hiciere falta. Él, se recostó en su cama y esbozando nuevamente una gran sonrisa, se olvidó de respirar…

Seudónimo: “Horizonte en llamas”
* Playa Unión - Chubut

miércoles, octubre 01, 2008

Literatura: Alfonso, el ciberpeluquero


Por Jorge Alberto Baudés *

Queridos amigos de la Comarca Andina, comparto con ustedes algunos retazos de mi mágico mundo. Les prometo en un próximo envío cuentos y poemas para niños y hasta una historia sobre los duendes que habitan en la Patagonia.

Alfonso, el ciberpeluquero


_ Ya no me mira. Alfonso no es el de antes. Siempre salía a conversar conmigo entre cliente y cliente. Tomaba aire, miraba pasar los transeúntes, suspiraba por alguna jovencita muy agraciada…pero no, Alfonso ya no es el de antes. Siempre sintió cariño por mí, que al fin y al cabo no soy sólo una calle, SOY “SU “CALLE. La calle que va a lo de Alfonso, el peluquero. Ni hace falta que recuerden mi nombre. Todos saben que encima mío van y vienen. Que soy confiable, segura y hasta divertida. ¿Recuerdan acaso los corsos del verano? ¿Los niños con sus juegos de pelota? ¿La mancha, la escondida y tantos otros juegos infantiles? ¿Pero que le habrá pasado hoy a Alfonso?. Ya son las ocho de la mañana y aún no abrió su negocio. Tendré que arrugar el cordón de mi vereda, descorrer un poquito las baldosas y asomarme por el rabillo de la cerradura para ver sino quedó dentro desde ayer y no me di cuenta en un descuido. Puff!! Ya son las nueve y nada. Varios clientes golpearon la puerta pero no pudieron entrar. ¿Será día de fiesta? ¡No creo! La gente estaría caminando más tranquila, y con ropa más liviana. En cambio todos tienen el vértigo de la mañana que se les escapa entre sus azarosas vidas. ¡Uy! Escucho ruidos dentro del comercio. Veré que pasa. Son las once y esto ya me preocupa. Psst, psst…¿Alfonso? ¡No te escondas detrás de esa caja que ya te vi! ¿Es que hoy no pensás trabajar? ¿Te volviste loco? ¿A éstas horas y ya mirando televisión? ¿Que no es un televisor me decís? ¿Qué es la Internet? ¡Me parece que vos lées mucha ciencia ficción y eso te calienta la cabeza! ¿Y que es esa famosa Internés…¿ a ver? ¿Acaso te da de comer? ¿En una de esas trabaja por vos? ¿Qué me decís? ¿Que te sentís acompañado? ¿Que conocés a mucha gente? ¿Que te llaman y mandan mensajes? Mirá, Alfonso, creo que te estás poniendo viejo y te buscaste una dama de compañía, pero eléctrica, bueno, electrónica…para el caso es casi lo mismo ¿Cuál es la diferencia, eh? ¿Qué decís? ¿Qué estoy celosa? Mirá Alfonso, para que sepas, ella no nació hace tiempo como yo. La gente que me conoce ha sentido la calidez de mi mirada, el misterio de mis esquinas que nunca te anticipan que te deparan, el perfume de las flores que habitan en los jardines, la fluidez de una vida que transcurre superponiendo generaciones y anécdotas, ¿Y en cambio ella qué? ¿Qué no puedo contarles a los demás lo que pasa en el mundo? ¿Para qué? Si es el mundo el que pasa por mí y yo soy casi un archivo sin medidas. No como ella, que en poco tiempo ya será vieja y arrugada como si fuera la letra de un tango….Mirá Alfonso, vos hacé lo que quieras, pero ya son las doce del mediodía y no cambio un mensaje de eso que llamás “meils” por el olorcito a sandwich de chorizo que viene del puesto ambulante. ¿No me querés acompañar ? Ya sé, estás conectado a la Internés…bueno, si, a la Internet, ya te escuché. Internet, suena más elegante, como si tuvieras el dedo meñique levantado al igual que aquéllos que lo hacen cuando toman un vino para hacer creer que son más finos..ellos, no los vinos, ¡por supuesto! ¿También te vas a perder la siestita de la tarde ? Mirá que ya son las tres y luego ya no es lo mismo…No sabés lo fresquita que me pongo después que se esconde el sol. Las chicas más jóvenes sacan a relucir sus mejores vestidos de disimulada conquista. A mí me gusta verlas. Antes, Alfonso, vos te quedabas conmigo y hasta les decías algún verso, esos poemas que improvisás tan bien y sin tantas teclas como ahora que parecés un astronauta.
¿No te cansa tanto Internet o es que acaso le ofrecerás que sea tu novia? ¿Que qué? ¿Que ya tenés una cibernovia en Francia? ¿Acaso le das besitos a la pantalla? ¡ Vamos ! Yo me quedo con mi historia y vos metete con el futuro, que andá a saber que otras cosas te trae escondidas…Andá Alfonso, ya es casi de noche. Aflojá un poco a la maquinita y vení conmigo. Vamos a soñar juntos que, por suerte, aún soñar…es tiempo completo, o como decís vos tarifa plana, pero aún…¡NO TE COBRAN NADA!

* Playa Unión